lunes, 24 de julio de 2017

La revolución del arte contemporáneo

EXTRA!
Museo Guggenheim de Bilbao

Uno de los mayores placeres de las vacaciones es la posibilidad de elegir destino donde descansar unos días mientras se conoce su cultura y gastronomía. Porque, si algo está claro, es que visitar una ciudad sin adentrarse en sus principales atracciones ni probar sus platos típicos es hacerlo en vano. La definición de un pueblo se encuentra en su cultura, un alimento necesario para ser más sabios, críticos y conscientes cada día.

Un truco que pocas veces falla es consultar las listas de TripAdvisor del destino vacacional (antes de salir de viaje) y apuntar aquellos espacios con mejores críticas. Por ejemplo, para la escapada que haremos esta misma semana a Bilbao tenemos claro que la visita al Museo Guggenheim es obligada, algo en lo que coinciden las más de 11.000 críticas al prestigioso centro en la citada web de viajes.

Inmerso en la celebración de su XX aniversario, su aparición supuso la irrupción de Bilbao en la escena artística internacional y el comienzo de la llegada masiva de turismo a una ciudad que, si bien hace unas décadas muchos definían como gris e industrial, hoy se ha reinventado ofreciendo una cultura local innegable ante la que se rinden millones de personas cada año. Bajo el lema 'El arte lo cambia todo', el museo reivindica la capacidad transformadora del arte con exposiciones temporales tan brillantes como 'París: fin de siglo', con un centenar de obras centradas en las vanguardias francesas más importantes de finales del siglo XIX; una retrospectiva del gran artista contemporáneo Bill Viola; y un análisis sobre uno de los pintores y escultores más influyentes de la actualidad: George Baselitz.

Por si esto fuera poco, la colección permanente del Guggenheim reúne obras de arte contemporáneo de artistas vascos como Eduardo Chillida, Jorge Oteiza y Darío Urzay; españoles como Miquel Barceló, Juan Muñoz y Antoni Tàpies; y extranjeros de la talla de Jean-Michel Basquiat, Joseph Beuys y Louise Bourgeois. Creadores que forman parte de un museo que, junto a la ría de Bilbao, ayudó a cambiar de siglo al mismo tiempo que cambiaba de cara una ciudad que hoy brilla con luz propia.

Un placer refrescante

EXTRA!
Horchata Chufi de Valencia

La paz al tumbarse el sol frente al mar, el placer de leer un libro en una buena terraza o la tranquilidad que uno siente al pasear por el centro de la ciudad cuando esta se queda vacía son algunos de los deleites que pueden disfrutarse en verano, cuando el tiempo de vacaciones y las altas temperaturas confluyen en una temporada donde descansar es lo más importante.

Y aunque todo ello nos encanta, el día puede ir todavía mejor si tenemos cerca algo fresquito que llevarnos a la boca. Nos apasiona el té y el café, pero a 40 grados preferimos aparcarlos en beneficio de esos productos que han acompañado a toda la familia desde hace generaciones. Porque si te decimos Chufi, estamos convencidos de que sabes de lo que estamos hablando. ¿Y quién no?

Desde principios de los años 80, miles de personas disfrutan de la horchata original de Valencia, un tesoro obtenido con agua, azúcar y chufas mojadas que refrescan el verano con un sabor intenso y dulce que enamora una vez se prueba. Ya sea en cócteles, batidos, postres, salsas o repostería, la horchata llena de sabor cualquier momento gracias a las exquisitas huertas valencianas.

La chufa tiene proteínas vegetales, fibra, vitamina E, carotenoides y ácidos grasos omega-6 que benefician al organismo y que, según un reciente estudio de investigadores valencianos, mejora la vista. Todo son beneficios con un producto que tiene en Chufi su marca más reconocida y querida por grandes y pequeños. El sabor a lo nuestro, al mediterráneo y a la pasión por la vida se fusiona en sorbos refrescantes que crean adicción. ¡Que la disfrutes!