jueves, 30 de mayo de 2019

Innovación nipona en el barrio de Salamanca

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Ayala Japón en Salamanca

La cultura nipona se ha extendido sobre todo Occidente. Disfrutamos del manga y el anime, de sus videojuegos, de su historia y su cine e incluso de escritores que no dejan indiferente, como Haruki Murakami. Sin embargo, el mayor punto de contacto con Japón es el gastronómico: y es que el sushi, las gyozas, las tempuras, los sashimis, las sopas y el ramen son productos omnipresentes en restaurantes europeos, teniendo sus raíces en la cocina oriental.

Por eso, existiendo una oferta tan variada, el consumidor busca a menudo factores diferenciales. Ya no se descubren los platos, sino interpretaciones de ellos y presentaciones especiales, en busca de una calidad superior. Esa es la oferta que propone el restaurante Ayala Japón, ubicado en el número 67 de la madrileña calle de Ayala, junto a las céntricas estaciones de metro de Lista y Goya.

El local ha cumplido 15 años en el barrio de Salamanca con una oferta variada e innovadora, apostando por una cercanía que el comensal percibe de inmediato. La cálida decoración ayuda a crear esa atmósfera acogedora y la calidad se materializa con controles variados de temperatura y trazabilidad que transmiten a sus clientes desde la puerta de entrada, donde incluyen un código QR mediante el que consultar los datos de procedencia de sus pescados.

Y es que el atún o el salmón son piezas clave en este tipo de gastronomía. De ello son buena prueba algunos de los entrantes estrella del restaurante. En pequeñas dosis, el sashimi variado es delicioso. Más contundentes son los pokés, sabrosos boles de salmón o atún macerados al estilo hawaiano, con aceite de sésamo, aguacate, cacahuete y cebollino, junto a un toque picante persistente muy particular. Y como delicia destacada, un fabuloso tartar de salmón con trufa, con un equilibrio perfecto en el sabor del hongo que apenas supone un ligero matiz sin enmascarar otros sabores.

Los platos de Ayala Japón

Entrando al terreno del sushi, existen multitud de combinados de varias piezas, que van desde el mix de 10 piezas al pack completo con 43 unidades. Destacan algunas especialidades tan particulares como el sushi crispy pato o el spicy salmón crunch. También se pueden pedir rolls de una de las más de 20 variedades de las que disponen.

Si en vez de pescado se prefiere apostar por aves o carnes, el restaurante también cuenta con especialidad en brochetas y gyozas. De las primeras se pueden pedir una decena de variedades que llegan a mesa en raciones de dos unidades, mientras que las gyozas, entre las que sobresalen las de pato asado con boletus, se pueden degustar en raciones de cuatro. La carta es muy variada, con especialidades como dim sum, bao, tataki, ceviche, tartar, tempuras o fideos, además de platos como setas variadas o pato crocante con salsa de ciruela.

Conviene dejar hueco para el postre, pues las delicias que proponen son dignas de subrayar. Fascinante el helado de jengibre, con un toque picante mezclado con el dulzor, así como el de té matcha. Los amantes del chocolate se sentirán satisfechos con las trufas de té verde, un gran descubrimiento por su especial suavidad. Y no nos podemos olvidar de los mochis más sabrosos de la ciudad, con especial mención para el de queso y fresa.

De lunes a viernes, el local ofrece un menú poké de mediodía por 12,50 euros que incluye agua, refresco o té verde. Fuera de menú, el ticket medio ronda los 30 euros, precio más elevado que en otros restaurantes asiáticos por la calidad que les diferencia. Entre semana es fácil encontrar mesa, pero los fines de semana conviene reservar. Con un buen hacer en cocina y un trato exquisito, Ayala Japón deslumbra convirtiéndose en una marca que brilla en pleno corazón de Madrid.

miércoles, 29 de mayo de 2019

Una historia a cada paso

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Feria del Libro de Madrid

Una historia a cada paso. Ese es el lema de la nueva edición de la Feria del Libro de Madrid, uno de los grandes acontecimientos literarios del país. Las cifras aportadas por la organización así lo demuestran: 2,2 millones de visitantes se acercaron durante la edición de 2018 (y eso que la meteorología no lo puso fácil) a pasear entre las casetas y asistir a las firmas de cerca de 2.000 autores. Esa afluencia se tradujo en ocho millones de euros en ventas y en uno de los puntos más alentadores para el sector: cerca del 30% de los visitantes fueron menores de 25 años. Que este último dato se deba en buena medida al éxito de libros para fans, vinculados a series de televisión o películas como 'Juego de Tronos''El cuento de la criada' y el universo Marvel, así como al mundo de la poesía 'best seller' que triunfa en las redes sociales, como es el caso de Marwan o Defreds, ya es otra historia.

En cualquier caso, la Feria del Libro de Madrid es mucho más que números y, con sus idas y venidas (fue suspendida durante la Guerra Civil y los primeros años de la posguerra) y sus cambios de ubicación (en un primer momento estuvo instalada en el Paseo de Recoletos y no fue hasta los años 60 cuando se trasladó a su actual emplazamiento en el Paseo de Coches del Retiro), la cita se ha convertido en una de las fechas ineludibles de la agenda cultural de la capital desde los años 30 del siglo XX, así como uno de los grandes eventos de la primavera.

Así, este año celebra su 78º edición entre el 31 de mayo y el 16 de junio con la República Dominicana como país invitado, coincidiendo con la conmemoración del 175 aniversario de la independencia del territorio caribeño. También se ha querido poner el foco de la programación en tres grandes áreas: la relación con Iberoamérica, el reto de la sostenibilidad y la propia convivencia de la muestra con el parque del Retiro, y el desarrollo de una feria en femenino que apoye y fomente la visibilización de la mujer en las diferentes facetas de creación.

Detalles de la Feria del Libro

Como símbolo y ejemplo de ello, el cartel vuelve a estar diseñado por una mujer, la ilustradora Sara Morante, que sigue la estela de su compañera de profesión Paula Bonet, quien firmó el póster del año pasado, reivindicando la autoría femenina con referencias a escritoras como la nigeriana Chimamanda Ngozi o la poetisa estadounidense Emily Dickinson. Este año se alude al pensamiento crítico con un guiño a la genial novela 'Fahrenheit 451', del norteamericano Ray Bradbury.

Sin embargo, no han podido evitar la polémica debido, entre otras cosas, a la presencia de la marca de comida rápida McDonalds en el Pabellón Infantil. Hecho que ha recibido críticas por asociar el fomento de la lectura infantil con este tipo de comida, especialmente debido a la alta tasa de obesidad infantil en España, que se encuentra por encima del 18%. Otro de los temas que ha generado discrepancias es el número de casetas que el Ayuntamiento ha suprimido alegando la protección del parque. A pesar de ello, serán más de 350 puestos los que podrá visitarse, incluyendo desde grandes sellos como Planeta o Seix Barral a independientes como Acantilado o Renacimiento. También destacan algunos de más reciente creación como Errata Naturae, Blackie Books o firmas más pequeñas que sobresalen por su calidad, como es el caso de la editorial de poesía La Bella Varsovia.

Entre las cifras de ventas y la memoria de la ciudad, la importancia del pasado y los retos del futuro, entre la sostenibilidad y la lucha propia del feminismo, la feria vuelve a escribir las páginas de la historia madrileña. Y es que, como decía el propio Bradbury, 'lo que usted busca está en el mundo, pero el único medio para que el 99% de la gente lo pueda ver es el libro'. La Feria del Libro de Madrid une mundo y libros para que ambas cosas estén al alcance de la mano y de la mente.