lunes, 5 de noviembre de 2018

Seducción y déco en el Palacio de Gaviria

EXTRA!
Tamara de Lempicka en el Palacio de Gaviria

Un icono del art déco, una mujer dandy y la pintora favorita de Madonna. El legado de Tamara de Lempicka revive en el Palacio de Gaviria, traspasando las fronteras de la historia del arte y reclamando su lugar en la fotografía, la moda y la publicidad. En colaboración con la empresa italiana Arthemisia, Madrid tiene el placer de acoger, hasta el próximo 24 de febrero, la primera exposición retrospectiva dedicada a la autora en la capital.

Nacida en Varsovia bajo el nombre de Tamara Gurwik-Górksa, comenzó sus numerosos viajes en su más temprana juventud, pasando la mayor parte de su carrera entre París y Estados Unidos debido a la guerra, donde creció como una mujer andrógina y seductora adelantada a su tiempo y pionera en desarrollar el movimiento artístico más característico de su época, el art déco, que se extendió durante un periodo histórico breve pero crucial en la redefinición de los códigos estéticos y la riqueza del clima cultural en el que surgieron los movimientos de vanguardia, sirviendo como referencia a muchos artistas para madurar sus propias tendencias.

Con una selección de aproximadamente 200 piezas procedentes de más de 40 colecciones privadas, la muestra, que intercala breves documentales con imágenes propias, incluye, además de pinturas, fotografías, bocetos, vestidos y objetos decorativos que logran la ambientación perfecta para que el espectador se sumerja en el frenético mundo de los locos años 20, así como en la vida personal y profesional de la creadora.

El recorrido cronológico se lleva a cabo a través de 10 secciones repartidas a lo largo de las salas del Palacio de Gaviria, comenzando en '¡A París! ¡En París, en los años locos!'. La capital francesa era en aquella época la ciudad bohemia de las oportunidades, donde intelectuales de todo el mundo vivían una época de cambio tras el paso y la destrucción de la Primera Guerra Mundial. En el año 1922, en el Salon d´Automne, Lempicka expuso por primera vez, alcanzando rápidamente el éxito. Algunas de las piezas que se exponen en esta sala, como 'Bailarina rusa' o la imponente laca en escamas negra y plateada sobre fondo de laca negra, del suizo Jean Dunand, 'Joséphine Backer', sirven para abrir boca.

Lempicka en Madrid

En 'La casa más moderna de París' se sitúa la casa-estudio de la rue Méchain 7, comprada por la autora en 1930. A través de fotografías y objetos como la pareja de lámparas de mesa de metal niquelado y cristal de la Maison Dominique, podemos ser testigos de cómo la artista reunía en su hogar todos los elementos propios de la modernidad arquitectónica, convirtiéndose en un espacio referente para la élite parisina.

Lempicka era particularmente cercana a la sensibilidad de los diseñadores de moda de la época, marcando sus comienzos y dejando en sus piezas los lenguajes y referencias estilísticas del sector. En 'Tamara de Lempicka y la moda' podemos apreciar esa influencia en cuadros como 'La bufanda azul' o 'Muchacha con pedestal', sin olvidarnos de los figurines originales y la selección de trajes y sombreros de sus modistas favoritos.

Una de las salas más personales es 'Las amazonas', en la que muchos de sus romances femeninos quedan al descubierto entre desnudos representados con fuertes geometrías, colores brillantes y formas rotundas que evocan más que nunca sus influencias cubistas y futuristas. Rompiendo con esa sensualidad, la exposición nos traslada a 'Naturaleza muerta', donde se aprecia el personal punto de vista cromático de Lempicka a través de otro de sus temas predilectos, el bodegón floral.

Cuadros de Lempicka

'Madres e hijos' es el título de la sexta sección, donde la infancia y adolescencia se convierten en el tema principal a través de Kizette Lempicka, hija de la artista con el ruso Tadeusz Lempicki, que seguirá posando para su madre en la edad adulta. 'Alfonso XIII' es una de las salas más curiosas de la cita, ya que por primera vez salen a la luz los retratos que le realizó al rey español en su visita a este país.

En los años 40 se decía de los cuadros de Lempicka que eran el resultado de una revisión de la pintura italiana del siglo XV y la flamenca del XVII. En 'El manual de historia del arte' se ofrece una serie de comparativas entre obras clásicas como 'El éxtasis de Santa Teresa' y 'Santa Teresa de Ávila'. Sin embargo, no todo fue gloria para la creadora y con su madurez llegó también su época más oscura con una fuerte depresión que la obligó a recluirse en un convento cerca de Parma. Allí pintó su cuadro favorito en honor a una monja que la ayudó durante su estancia, 'Madre superiora', que podemos encontrar en la sala titulada 'Tamara de Lempicka, baronesa Kuffner'.

En 'Las visiones amorosas' aguarda uno de sus cuadros más conocidos, 'Las muchachas jóvenes', haciendo alusión a la declarada bisexualidad de la autora. Reuniendo las pinturas que llamaba visions amoureuses, hace un recorrido por sus relaciones con Ira Perrot o su modelo Rafaela, protagonista de su pieza más erótica, 'La hermosa Rafaela'. Un broche final perfecto para una exhibición que intenta mostrar el lado más íntimo de una figura icónica, tan misteriosa como interesante.


miércoles, 31 de octubre de 2018

La música y su poder subversivo

EXTRA!
Exposición 'El pintor de canciones'

La exposición 'El pintor de canciones', que puede verse en el Teatro Fernán Gómez de la capital hasta el próximo 11 de noviembre, expone la relación entre canto, cultura popular, arte y política durante los tiempos del franquismo, indagando en cómo la música ha sido el reflejo de la evolución de la sociedad y una herramienta de protesta y militancia, a la par que el foco de atención para las autoridades censoras.

Comisariada por Javier Panera, la cita recoge materiales fechados desde 1948 a 1978, mostrando no sólo la evolución de las artes en España, sino también de las costumbres, gustos y aspiraciones. Este progreso no siempre ha sido lineal. Una muestra de ello es la primera parte del recorrido, que bajo el título 'Una oda a Louis Armstrong y un blues para Joán Miró. Vanguardia artística y jazz durante el franquismo y la guerra fría' deja constancia de un pasado y un interés por el jazz que no se ha vuelto a recuperar. Vilipendiado ya en una época en la que el bando republicano la veía como una música burguesa y los golpistas la menospreciaban por ser primitiva y de negros, el inicio del paseo expositivo atestigua con todo tipo de materiales (carteles, discos, recortes de prensa, vídeos…) la reactivación del Hot Club en Barcelona, los artistas internacionales que por allí pasaron y el fervor que el género despertaba en muchos intelectuales.

La siguiente sección es 'Canciones para después de una guerra', que contrapone la música tradicional popular promocionada por el régimen dictatorial con posibles significados contrarios a la propaganda estatal. Aquí se puede ver la película de Basilio Martín Patino con el mismo nombre y objetivo, o los cómics de Nazario que resemantizaban coplas como 'Tatuaje' y 'Ojos verdes'.

Exposiciones en el Teatro Fernán Gómez

Le siguen 'En plena calle y a sólo cien metros de la Cibeles. Las matinales del Price', sobre los festivales de música moderna que se celebraron en el año 1964, suponiendo una de las primeras experiencias artísticas colectivas en Madrid; 'Cuando España hizo ¡Pop!', con un recorrido sobre la influencia de la cultura pop en el resto de artes; 'El pop en el campo de batalla. Arte y canción como formas de resistencia', que indaga en cómo de manera sutil algunas manifestaciones de la cultura de masas aparentemente inocentes iban inoculando ciertas ideas, mensajes o artistas perseguidos por la dictadura, y 'Esta guitarra es una máquina de matar fascistas. Violencia política y activismo artístico', una de las partes más interesantes, con muestras sobre el trabajo de aquellos que se atrevieron a alzar la voz en contra del franquismo.

Tienen su propio apartado los cantautores que, pese a su popularidad, sufrieron muchos problemas con la censura al asumir un papel de portavoces políticos y que muchas veces se asociaron con otros artistas más tolerados, como pintores abstractos e informalistas, que les apoyaban de algún modo con su propio arte. El cierre de la exposición está dedicado a la cultura underground, del rock andaluz a las experimentaciones poéticas de los 60 y los 70.

Un recorrido nutrido de material sobre el que reflexionar, que sirve como potente entretenimiento. Sorprende la ausencia de mujeres cuando los temas que se tocan son variados y en todos ellos existen testimonios femeninos que ofrecerían un prisma más completo sobre el momento. Al menos reflejar esta ausencia serviría como análisis sobre un sector, el de las artes, que las sigue ninguneando. Las letras y sus autores siguen perseguidos, las mujeres silenciadas y los ataques a los poderosos censurados. ¡Qué poco hemos cambiado!