viernes, 18 de octubre de 2019

Regla número 50: regresa a Zombieland

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Zombieland Mata y Remata en cines

Exactamente este mes de octubre de hace 10 años se estrenaba 'Bienvenidos a Zombieland', una cinta de zombies en clave de comedia que cautivó a la audiencia un año antes de que 'The Walking Dead' marcara el resurgir de la devoción por el género. Su secuela se ha hecho de rogar – seguramente muchos fans ni siquiera la esperasen, una década después - pero al fin se estrena en las salas españolas este viernes 18 de octubre.

'Zombieland: Mata y remata', con Ruben Fleischer a los mandos de nuevo, nos sitúa poco después de los eventos de la primera película, con el grupo de supervivientes compuesto por el tipo duro Tallahassee (Woody Harrelson), el insufrible pero entrañable Columbus (Jesse Eisenberg) y las incombustibles hermanas Wichita y Little Rock (Emma Stone y Abigail Breslin respectivamente) habitando en la Casa Blanca, que han convertido en su nuevo hogar.

Locuras, caza de zombies y momentos familiares dan forma a su rutina diaria hasta que las hermanas, cansadas de la actitud paternal de Tallahassee y de una desafortunada propuesta matrimonial de Columbus, abandonan el hogar. Los dos protagonistas se embarcarán así en una nueva aventura para intentar arreglar la situación, conociendo nuevos lugares y muertos vivientes.

Emma Stone y Jesse Eisenberg

Por el camino se añaden personajes como Madison (Zoey Deutch), encarnando el arquetipo de rubia tonta; Nevada (Rosario Dawson), propietaria de un bar dedicado a Elvis Presley en Tennessee, o Berkeley (Avan Jogia), un hippie superviviente rescatado por las hermanas. Lamentablemente, estas  incorporaciones son bastante desiguales en su eficacia y en su sentido narrativo. Después de 10 años, se echa en falta haber trabajado mejor el desarrollo de estos compañeros de correría, sobre teniendo en cuenta que repite la mayoría del equipo creativo.

No obstante, el triunfo de la saga también reside en la clave de humor con la que se cuenta la trama. Nunca pretende tomarse demasiado en serio y hace burla no sólo de los clichés de las películas de zombies, sino también del cine de acción, de los roles de género en el cine y, en definitiva, de la cultura popular estadounidense. Monumentos históricos, snacks de leyenda, el legado de Elvis, el amor a los coches descomunales… Todo en las historias de este universo exuda norteamericanismo, y se nota que el director y el reparto lo disfruta, riéndose de su propia cultura junto a los espectadores.

Esta nueva entrega conserva sus descacharrantes golpes de efecto, con unas interacciones entre los cuatro protagonistas que siguen destilando química y entre las que destaca la genial interpretación de Harrelson, con una escena final tan enloquecida como deliciosa. La secuela de Fleischer no da más de lo que promete pero tampoco menos, algo de agradecer cuando lo que uno quiere es pasar un buen rato entre risas y mamporros. Sin duda, 'Zombieland: Mata y remata' es un estupendo plan para este mes de octubre, sea uno fan de los zombies o del cine hecho desde el disfrute y la diversión.


No somos musas: cine y activismo feminista

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'Musas insumisas' en el Museo Reina Sofía

El proceso de emancipación de la mujer y la adopción del feminismo es diverso y va alcanzando a las mujeres en diferentes etapas. Todas nacemos en un sistema patriarcal que nos etiqueta desde que llegamos al mundo y nos planta un par de pendientes ridículos en unas orejas que no tienen fuerza para soportarlos y que no han pedido recibir un encargo como ese. Deshacerse de las decoraciones, prejuicios y autoimposiciones es un proceso arduo que muchas mujeres experimentamos y vamos trabajando a lo largo de nuestras vidas. La exposición 'Musas insumisas. Delphine Seyrig y los colectivos de vídeo feminista en Francia en los 70 y 80' nos descubre el caso de una actriz a la que etiquetaron como musa y que fue alejándose de las premisas de feminidad, fragilidad y sumisión que se le presuponían.

Delphine Seyrig, que protagonizó varias películas de Alain Resnais y era considerada una estrella de la Nouvelle Vague, encontró mediante la popularización de la cámara portátil una vía de escape a través de la que apropiarse del discurso cinematográfico y audiovisual. De musa etérea a activista feminista, puso en marcha en los años 70 proyectos de vídeo militante. Junto a la vídeorealizadora Carole Roussopoulos y la traductora Ioana Wieder activó el colectivo 'Les Insoumuses' (Las Insumusas), con el que tomaron el cine por asalto, cargadas de autoproducción y reapropiación de un lenguaje, el audiovisual, cargado de machismo.

Con la nueva tecnología portátil en sus manos, tuvieron la oportunidad de deshacerse de la figura del director, el productor y otros hombres que tomaban las decisiones relevantes en el mundo audiovisual. Así pudieron, no sólo ofrecer otro tipo de papeles a las mujeres participantes y ocupar los puestos que deseaban en el trabajo cinematográfico, sino tratar temas relevantes para ellas. La violencia obstétrica, la sororidad, la prostitución y la violencia vivida en diferentes ámbitos por cualquier mujer son algunos ejemplos de las propuestas de vídeo documental y de ficción que se pueden ver en el Museo Reina Sofía.

Vídeos frente al machismo

Si algo sorprende de la muestra es la gran cantidad de materiales disponibles. Más de 230 obras entre las que se encuentran vídeos, fotografías, prensa de la época, bocetos, anotaciones y cartas componen un mosaico de reflexión feminista que da para varias visitas. Destaca, como ejemplo clarificador, el vídeo 'Sois belle et tais-toi' (Calladita estás más guapa, 1976), en el que una veintena de actrices entrevistadas por Seyrig da testimonio de las actitudes y violencia machista vividas dentro de la industria del cine. Una cinta precursora del movimiento #MeToo.

Comisariada por Natasa Petresin-Bachelez y Giovanna Zapper, la exhibición remarca la importancia de la transnacionalidad en el movimiento feminista, así como la transversalidad con otras luchas anticapitalistas. Los vídeos de la época recogen desde discursos de Angela Davis a trabajos que denuncian la tortura y la guerra de Vietnam o la defensa de la antipsiquiatría. Seyrig, Roussopoulos y Wieder fundaron en 1982 el Centre audiovisuel Simone de Beauvoir en París, cuyo objetivo es 'la conservación y la creación de documentos audiovisuales sobre la historia de las mujeres, sus derechos, sus luchas y sus creaciones'. Gracias a este archivo podemos disfrutar de una exposición que reflexiona sobre la posición de la mujer en el cine y en la vida, escupiendo en la cara de los visitantes que descubren que apenas hemos avanzado.

'Musas insumisas. Delphine Seyrig y los colectivos de vídeo feminista en Francia en los 70 y 80', puesta en marcha y exhibida en la planta tres del Edificio Sabatini del Museo Reina Sofía, en colaboración con el Lille Métropole Musée d'art moderne, d'art contemporain et d'art brut (LaM) y el Centre audiovisuel Simone de Beauvoir, se puede visitar hasta el próximo 23 marzo de 2020.