martes, 20 de noviembre de 2012

Recordando el éxtasis de Bon Iver en Vistalegre

EXTRA!

Hay dos tipos de artistas: los que te hacen perder el tiempo y los que te hacen perder la noción del tiempo: Justin Vernon pertenece al segundo grupo. Hemos tardado semanas en encontrar las palabras adecuadas con las que expresar cómo fue aquello. Terminaba octubre y el Palacio de Vistalagre cobijaba la ansiedad de los que llevaban meses soñando con disfrutar del directo de Bon Iver. El reto era enorme: trasladar las sensaciones, el sonido y el alma que respiran sus temas en estudio a un espacio cuya elección fue duramente criticada por muchos de sus seguidores, que exigían un auditorio o rincón más cálido de la capital. 

La realidad fue que Justin Vernon convirtió Vistalegre en aquella cabaña de Wisconsin en la que escribió los temas de 'For Emma', su debut, consiguiendo que hasta los que más dudaban cayeran arrodillados ante uno de los artistas con mayor talento de los últimos años.

El folk minimalista de las teloneras, The Staves, sólo encendió la llama de una noche difícil de olvidar. Las tres hermanas británicas derrocharon dulzura y cierta monotonía en sus 45 minutos de actuación. Nos apuntamos 'Gone Tomorrow' y seguimos esperando a la estrella de aquel 28 de octubre.

Nos acarició desde que apareció en escena. El estadounidense se comió un escenario decorado con tela y una curva luminosa en el que los ocho músicos que le acompañaban arrancaron con un 'Perth' seguido de varios temas de su segundo trabajo, hasta volver al origen con una intensa 'Creature Fear'. Los temas avanzaban y el equilibrio se mantenía.

Las dudas sobre las diferencias entre el disco y el espectáculo en vivo desaparecieron de forma fulminante según temas como 'Holocene' fueron extasiando a un público entregado, tan emocionado como paralizado ante una experiencia tan sensitiva como musical. 

La atmósfera que Bon Iver creó aquella noche fue, seguramente, lo más próximo que muchos estaremos en toda nuestra vida de la magia. Hora y media de hechicería en la que cientos de personas nos aislamos del resto del mundo. Aquella madrugada de octubre todos dormimos con una sonrisa en los labios. Inolvidable. 

Puntuación de MADtime10/10


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