lunes, 6 de mayo de 2013

Un viaje a Perú que jamás se olvida

EXTRA!

Pasan los días y uno no puede sacarse de la cabeza la pasión feroz que Aitana Sánchez-Gijón saca de sus entrañas en el papel protagonista de 'La Chunga', que estos días se representa en el mítico Teatro EspañolPasan los años y el que ha decidido tener presente en su vida la pasión por la cultura encuentra en su caminar nuevas historias, distintas ficciones, sorprendentes viajes interiores que a veces templan más el cuerpo que largas horas junto al radiador.

Pasa la vida y en ocasiones uno descubre el auténtico goce en la expresión obediente de un actor que se desnuda de sí mismo antes de salir a las tablas, donde se viste de un personaje que ni siquiera parece ensayado, que le posee e ilumina un patio de butacas en el que bobos como el que escribe se sienten desarmados, incapaces de mover su cuerpo  un centímetro ante la fascinación por la sinceridad suprema del que ama lo que hace, del que actúa porque necesita hacerlo para seguir vivo.

Así se siente el espectador que ama el arte y vive los 75 minutos que dura la obra escrita por Mario Vargas Llosa, en la que verá un enfrentamiento escénico magistral entre un Asier Etxeandia demoledor y una Aitana Sánchez-Gijón espléndida. El público viaja a las afueras de Piura, una ciudad del norte de Perú, donde Vargas Llosa vivió de crío, experiencia que le sirvió para crear el personaje de La Chunga, una mujer dura que regenta un bar con mano de hierro.

Entre la ficción y la vida, lo que consigue el elenco, del que también forman parte Tomás Pozzi, Irene Escolar, Rulo Pardo y Jorge Calvo, es atrapar al espectador con algunas de las mejores interpretaciones que muchos habrán visto en lustros. Fracasos, reproches y dudas se entremezclan en una trama en la que todos se preguntan qué ocurrió aquella noche en la que Meche, amante de Josefino, visitó el bar de La Chunga para después desaparecer.

La elección de Silvia Pérez Cruz para ponerle voz y sosiego a la música del montaje es un acierto más de una producción dirigida por Joan Ollé con maestría, cariño y compasión. La sensación de soledad desesperada que recorre el escenario durante el desenlace parece cosa del mejor Picasso que uno pueda imaginar.

Querrán aplaudir hasta que les duelan las manos y volver a la taquilla para regresar al día siguiente, ténganlo en cuenta. Qué lejos quedan los recuerdos y qué huella dejan algunos en nuestra memoria, ¿verdad? 'La Chunga' pasa en un santiamén y jamás se olvida. Una joya. 

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