viernes, 28 de junio de 2013

Los mejores cafés de la ciudad

REPORTAJES DE VERANO


Las calles de Madrid se han bañado de luz. Son las 10 de la mañana y aún se está ante ese tipo de confusión que transmiten las horas de apatía en la gran ciudad. Los hay que todavía no se han despertado y los hay que ya llevan unas cuantas horas despiertos. Pero aún así, para cualquier transeúnte, siempre hay tiempo para que un buen café revitalice las primeras horas del día.

En MADtime hemos seleccionado aquellas cafeterías que, inundadas de buen ambiente y el olor del mejor café, recomponen las primeras horas de aquellos que, perdidos por cualquier barrio, deciden deleitarse con música jazz, vinilos de otro tiempo o literatura antigua y actual.


MAMA FRAMBOISE es la primera Boulangerie/Patisserie de Madrid. Con una absoluta inspiración francesa, la cafetería ofrece un ambiente casero y acogedor en el que la tradición y la modernidad encuentran el equilibrio. Los dulces y los cafés cobran nombre propio. La carta, compuesta por especialidades artesanas y distintos tipos de café, se adapta a todo tipo de paladar goloso. Con un expositor bañado de infinidad de dulces, las cocinas de Mama Framboise trabajan desde primera hora para ofrecer sus exquisiteces (entre las que destaca la tarta de frambuesa) a todos aquellos que necesitan revitalizar sus mañanas.

Con una fantástica relación calidad precio, la cafetería nos ofrece uno de los mejores sabores cafeteros de la capital. Siendo lugar de reunión de empresarios, de creación literaria y recaudadora de secretos entre amigas, el lugar nos ofrece la perfecta sintonía de aquel café exquisito de las calles de París al que nunca dejaríamos de asistir.

El sabor puro del café, lo esponjoso de sus dulces y las mañanas teñidas de alegría pueden encontrarse en el número 21 de la Calle Fernado VII.

POMME SUCRE está situado a sólo 500 metros de la cafetería anterior y ofrece toda la intimidad que en otros sitios hemos podido dejar olvidada. En apenas un espacio de 15 metros cuadrados, en el número 49 de la Calle Barquillo nos encontramos ante una de las cafeterías más personales e independientes del barrio de la Justicia en plena capital. Un trato personal y cercano transmite la familiaridad de los sitios pequeños, esos mismos en los que los jóvenes estudiantes se encuentran para alejarse del barullo propio de las franquicias.

Con una carta compuesta de minimalismos franceses a buen precio, Pomme Sucre hace gala de la buena mano de la cocina francesa en cuanto a la repostería, ofreciendo también la opción de encargar tartas a domicilio. Con un sabor de café quizá más tímido que el anterior, la cafetería aúna la modernidad del barrio de Malasaña con el sabor añejo de las viejas costumbres que aún permanecen latentes. Con el sabor de un buen café en buena compañía, todo tiene un color distinto.



CELICIOSO es un local que se encuentra a medio camino entre Hortaleza y Fuencarral. Oculto por la gran marea de ciudadanos que transitan la Gran Vía, ofrece un paraíso de dulces para todos aquellos que por su intolerancia al gluten no pueden disfrutar de ellos en cualquier establecimiento.

Ambientado con mesas robustas y paneles coloridos, el local ofrece un ambiente cálido y tranquilo en el que, además de las especialidades culinarias, se puede disfrutar de uno de los cafés más suaves del centro de Madrid. Ideal para visitarlo después de comer o entre horas, la cafetería ofrece a su vez la posibilidad de pedir los dulces por encargo. Se acabó lo de no saber qué pedir. Celicioso se convierte en el reflejo de aquellos sitios pequeños en los que priman el interés y el gusto por la cosas bien hechas.

Se pueden probar sus magníficos brownies, tartas de queso, o cupcakes de vainilla de chocolate en la Calle Hortaleza, 3.

LOLINA VINTAGE evoca el espíritu de Malasaña por cada uno de los elementos que conforman el espacio. Abierto desde las 10 de la mañana, se ha convertido en una de las cafeterías más famosas del barrio por su singularidad e intimismo, tapizado por los papeles pintados originales del local. La cercanía del servicio y la atención del mismo otorga la guinda del pastel a este lugar tan especial.

Entre colores tenues, sofás antiguos y lámparas que tildan lo abstracto, ofrece una amplia gama de cafés acompañada por un dulce que corre a cuenta de la casa. Sin apenas adornos ni falsedades, la cafetería, compuesta por dos salones, ofrece desayunos, comidas y meriendas. Equilibra la gran cantidad de opciones que ofrecen sus modestas e inolvidables cuatro paredes y en las tardes de verano abre sus puertas para ofrecernos las vistas del corazón de Malasaña.

Su inolvidable atención y decoración puede ser visitada en días lectivos y en días festivos en la Calle Espíritu Santo, 9.



ITALIANA MADRID, en contraposición a las demás opciones, se aleja del sabor dulce de las tardes y busca entretenerlas con café y literatura. El nombre de la cafetería habla por sí misma. El mejor café de la capital resulta ser el italiano.

El espacio recoge en sus estanterías tomos de literatura y autores italianos, ofreciendo en su carta una exquisita selección de los mejores caprichos italianos, viajando desde el clásico espresso hasta el inigualable capuchino. El indiscutible gusto del café italiano y el inmejorable y lugareño servicio nos remonta al sabor tostado de las tardes de verano. Tapizada con mesas de madera y ubicada en pleno centro de Madrid, la cafetería se convierte en lugar de reunión de jóvenes italianos, artistas noveles o cualquier otro curioso que, cautivado por el paladar italiano, decide visitarla por el simple capricho de rememorar sus calles.

Podemos encontrar sus inolvidables zumos, tartaletas y cafés en la Corredera Baja de San Pablo, 10.



El CAFÉ MOLAR se encuentra situado en los entresijos del barrio de La Latina, zona que mantiene el encanto del Madrid callejero desindustrializado. A sólo 200 metros de la plaza Mayor, entramos en un laberinto de barea y cafeterías de barrio que, rondando en torno al Rastro y la Plaza de la Cebada, ofrece un sinfín de posibilidades de sumergirse en un Madrid totalmente alternativo. 

Situado en el número 19 de la calle de la Ruda, se presenta como un lugar en el que el individualismo y la privacidad es lo que importa. Con una atención limitada al servicio en barra, la cafetería ofrece la posibilidad de la compra de discos y vinilos, así como también una conversación tranquila e íntima en cualquiera de sus robustas mesas de madera, ocupadas en su gran mayoría por gente del barrio y jóvenes alternativos que, buscando un hueco de tranquilidad, se topan con el silencio de la literatura.


DELIC CAFÉ es una cafetería con la que de nuevo podemos toparnos callejeando por La Latina. Conociendo las plazas pequeñas que adornan el barrio, podemos encontrarnos, entre otras delicias, la que supone en sí misma el Delic Café.

Bajo fugaces tonos de rojo, la ambientación del café recuerda a la de las tascas parisinas, en las que, con apenas cuatro mesas y una barra de servicio, puede aprender a apreciarse el sabor de un café tildado de amargo acompañado con cualquiera de los dulces artesanos que adornan el expositor. Entre diversos mapas del mundo, música jazz, carteles, y fotografías en blanco y negro, se puede disfrutar de la esencia del barrio en su pleno esplendor mientras viajamos a través de sus sabores a lo largo del mundo. 

Sus cafés, y especialidades del mundo, así como sus tartaletas de banania, zanahoria, frambuesa o amapolas pueden disfrutarse en la Costanilla de San Andrés, 14.

1 comentario:

  1. Por conocimiento de primera mano, recomiendo las dos en las que he estado: Mama Framboise y Pomme Sucre. Dos delicias para golosos. El único pero es que no es fácil conseguir sentarse.

    Por Celicioso he pasado miles veces y me ha llamado la atención el escaparate, pero pensaba que no tenían sitios para sentarse dentro y no he entrado. Ya es hora de probarlo :)

    Y el resto, también. ¡A conocer más sitios!

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