jueves, 11 de julio de 2013

Blues en Getafe: una noche con Robert Cray

EXTRA!

Si digo Robert Cray los aficionados del buen blues no necesitan seguir leyendo estas líneas. Les bastará con ir corriendo a comprobar las próximas fechas de conciertos por España para acudir al más cercano y no perderse lo que saben que será un bolo de los que hacen que un latigazo de emoción y buena música te recorra de arriba abajo. Los demás quizá necesiten algunos argumentos más para convencerse de que estamos ante un músico que no se deben perder.

Desde finales de los años 50 este chico de Virginia que quería ser arquitecto ha ido llevando su guitarra y su voz con la mejor compañía por todo el mundo para regalar canciones de esas que cuentan en la música y en la voz mucho más de lo que parece que cuentan, como todo buen blues sabe hacer. John Lee Hooker, Chuck Berry o Eric Clapton son sólo algunos de los nombres de los titanes de la música con los que Cray ha hecho migas. Si aún queda alguna duda sobre su talento, dos modelos de guitarra Stratocaster del mítico fabricante Fender que llevan su nombre lo avalan.

Pero las verdaderas razones por las que Robert Cray tiene su lugar propio en el hall de la fama del blues las dio anoche en el escenario del Festival Cultura Inquieta, que tiene lugar hasta el 21 de este mes en la madrileña localidad de Getafe. Camisa blanca y sonrisa franca, Cray y sus chicos, entre los que se encuentra el bajista y amigo de juventud de Cray, Richard Cousins, llenaron una agradable noche de verano con un recorrido por toda la discografía del músico –tan prolífico pese a sus apenas 60 años-, desde sus trabajos más recientes como el romántico 'I can't fail' o el más festivo y despechado 'Chicken in the kitchen' hasta sus clásicos de los años 80 y 90 que incluyeron 'On the road down' y el intimísimo 'The things you do to me', donde Cray dejó al público charlar a solas con su ya mítica guitarra en un relato desolado de amor y desamor de esos que sólo el guitarrista de Virginia sabe contar. 


Si hay algo que reprochar al bolo de anoche no sería sin duda a la banda, sino más bien al hecho de que la de Cray es una música de bares y teatros que en un escenario al aire libre requiere de un público que lleve el blues en las venas y sepa quedarse paralizado cuando Cray baja la voz y la guitarra hasta erizar el vello de los asistentes. Una afición difícil de encontrar, aún más en un país de escasa tradición blusera como el nuestro, lo que en ocasiones pudo destemplar el delicado equilibrio que late en las composiciones de Cray.

Apenas 90 minutos de buen blues con cuatro gigantes musicales sobre el escenario que supieron a poco y que coronaron con un breve bis que incluyó el 'A Memo' de su último álbum y se cerró con un electrizante 'Time makes two' en el que sacaron toda la artillería y que sirvió de despedida a la noche. A los que les picara el gusanillo del blues o se quedaran con ganas de más, sólo les queda salir corriendo a disfrutar la Robert Cray Blues Band en Córdoba, Alhaurín de la Torre o Béjar antes de que el próximo sábado marchen a tierras del Mar del Norte. Los demás nos quedamos con el regalo que anoche nos brindó el que es ya una leyenda viva de uno de los géneros con más historia y sentimiento de la música popular de nuestro tiempo.

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