viernes, 20 de septiembre de 2013

La última superproducción de la animación española

EXTRA!

Producida por Antonio Banderas, llega a los cines la última superproducción de la animación española, 'Justin y la espada del valor'. En un mágico mundo medieval regido por leyes no tanto injustas como absurdas por su exceso, Justin es un bicho raro y un joven enclenque que sueña con convertirse en caballero. Quiere seguir los pasos de su fallecido abuelo, el noble Sir Roland, conocido en todo el reino por su honor.

El primer paso es encontrar una dama a la que dedicar sus hazañas y para ello escoge a Larauna barbie superficial al más puro estilo Paris Hilton. El siguiente objetivo es alcanzar la torre de la sabiduría y convertirse en caballero, algo que perseguirá emprendiendo el viaje de su vida.

El joven contará a su lado con la dulce Talía, a la que no le falta intelecto, y con Melquíades, un mago que es dos veces mago o dos veces loco, y que servirá de gps a la antigua usanza. Cierta crítica social más dirigida al público adulto, algo habitual en estos films, choca con los convencionalismos de los cuentos infantiles. La historia tampoco resulta lo suficientemente original como para ser retenida en nuestra memoria.

Sin embargo, sí podemos señalar algunos aspectos positivos, como la calidad técnica de sus animaciones, que le permite estar a la altura de cualquier producción de Disney o Pixar. Especialmente cuidadas las texturas de todos sus elementos: telas, metales y sus diferentes brillos, maderas, la piedra de los edificios y el pelo de los personajes..., que consiguen trasladarnos al mundo creado por Kandor Graphics, productora que ya obtuvo el Goya y una nominación al Oscar en 2010 por su corto 'La dama y la muerte'.

Cierto toque personal hace que no resulte una copia de otros films de animación, además del acierto que supone la ácida crítica a una sociedad que se centra en las banalidades y en respetar interminables leyes en vez de salir en busca de unos ideales. 

Lo peor: la sensación que queda, cuando aparecen los créditos finales, de no transgresión de ninguna de esas normas que tanto se han criticado. Todo acaba saliendo tal y como se preveía. Por lo demás, se trata de una película entretenida para toda la familia, con algún momento de verdadera comicidad.

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