miércoles, 9 de octubre de 2013

Echando un pulso a mamá

EXTRA!

En la piel de una de las actrices más queridas del teatro español, María Galiana, se sufre una situación que, por cotidiana, debería asustarnos más que causarnos ternura. Una mujer de 82 años a la que su hijo, interpretado por un soberbio Juan Echanove, presiona para vender el hogar donde pasó toda su vida. Una anciana que lleva su vejez con dignidad, con un sentido del humor delicioso que hace más llevaderos sus días aunque duelan los huesos y pesen los años, el rechazo y las ausencias.

La crisis abofetea a Jaime, acostumbrado a un elevado nivel de vida que ve desvanecerse tras sufrir las consecuencias de un ajuste de personal en su empresa, algo que trastoca su existencia hasta llevarle a traspasar en algún momento del montaje la línea que separa la desesperación de la miseria. Galiana y Echanove, frente a frente, en un ejercicio escénico admirable.

Con una puesta en escena sencilla, 'Conversaciones con mamá' transcurre entre diálogos que mantienen la atención constante del público, seducido ante el buen hacer de dos actores consolidados, las complejas relaciones familiares y las injusticias que llevan ocurriendo anales pero que, hasta que no nos afectan, parecen inexistentes por ajenas.


El texto de Santiago Carlos Oves en esta producción que pudimos ver en Getafe antes de su llegada al Teatro Bellas Artes de Madrid, donde recalará del 30 de octubre de 2013 al 19 de enero de 2014, traza una acertada analogía entre la crisis de valores colectiva y la desesperación de un hombre que sufre una transformación significativa durante los 90 minutos que dura el espectáculo. La madre, llena del optimismo del que nada tiene que perder, llega a conmover en el desenlace de la historia sin que el guión derive en recursos simplistas. 

Realista y preparada para impactar en el pecho del espectador, 'Conversaciones con mamá' nos recuerda que en las arrugas se esconde la sabiduría del que sufre, siente y respira tras un silencio que responde a la falta de comprensión a la que nuestros mayores se han acabado acostumbrado. Una pequeña joya a tener en cuenta.


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