viernes, 15 de noviembre de 2013

El regreso del mejor Woody Allen

EXTRA!

Como cada año, el popular director estadounidense Woody Allen presenta su nuevo trabajo cinematográfico. En esta ocasión es el turno de 'Blue Jasmine', uno de los mejores aciertos como hacía tiempo que no nos presentaba el neoyorquino en pantalla, alejándose de sus últimas películas.

La historia, con una tonalidad más dramática y un humor muy bien dosificado, se centra en el personaje de Jasmine (Cate Blanchett), una mujer que, fascinada por el mundo de la alta sociedad, se traiciona a sí misma al verse encandilada por una vida frívola y cómoda junto a su marido Hal (Alec Baldwin), un empresario envuelto en turbios negocios. En contraposición a esta vida tan aparentemente fácil y llena de lujos, la hermana de la protagonista, Ginger (Sally Hawkins), vive envuelta en una existencia más cotidiana. Empleada en un supermercado y con dos niños a cuestas, reside en una modesta zona de San Francisco. Ambos personajes representan la contraposición de dos clases sociales, dos universos totalmente enfrentados por el dinero, pero que, aun siendo una cuestión trágica, el director retrata desde un punto de vista claro, ligero y humorístico, sobre todo en los momentos más dramáticos del largometraje.

La cinta se construye a partir de constantes flashbacks, manteniendo una narración paralela muy dinámica entre el pasado y el presente de la protagonista. Dicho así, parece una edición que pudiera ser confusa, pero el autor deja, de forma elegante y a conciencia, pequeñas pistas visuales en los primeros segundos de cada secuencia que ayudan a ubicarse rápidamente en la historia.

Sin duda, es un placer poder ver cómo Allen regresa a los mismos escenarios que tanto le caracterizan, como son las calles de Manhattan, a pesar de que la mayoría de la trama se desarrolla en la ciudad de San Francisco. No obstante, el neoyorquino no olvida su viaje fílmico por Europa y hace ciertas menciones a ciudades como Mónaco o Viena.

El desarrollo psicológico de cada uno de los personajes es un valor excepcional en el trabajo de este director. La protagonista, Jasmine, crea un cúmulo de sensaciones en el espectador gracias a la magnífica interpretación de Blanchett, quien interpreta una gran disparidad de registros con gran naturalidad, provocando que el resto de actores queden en un segundo plano de forma voraz, como ocurre con Alec Baldwin, que apenas se luce en este trabajo. Con una fuerte depresión que le arrastra al alcoholismo y a la automedicación, Jasmine puede llegar a indignar con sus desplantes pero, a la vez, conmover ante la realidad a la que se ve forzada. No cabe duda de que se trata de una de las mejores antiheroínas que Allen ha desarrollado en toda su carrera, claramente influenciado por cineastas europeos como Almodóvar.


Ambas hermanas y su trágica historia nos transportan a la famosa obra 'Un tranvía llamado deseo' del dramaturgo estadounidense Tennessee Williams, por lo que desde un primer momento puede hacerse ligeramente previsible, pero muy cercana. A pesar de ser un detalle que no queda acreditado en la obra, no cabe duda de que estamos ante un punto de vista muy personal del clásico.

Es posible que nos encontremos ante el principio de lo que puede ser la etapa más crítica y seria del autor, puesto que el retrato de cada personaje resulta absolutamente negativo. Todos son infelices, se sienten perdidos, aislados y se reconocen en una constante situación de búsqueda de la felicidad, sin que ninguno de ellos sepa cómo resolver su circunstancia.

El director mantiene su gran esencia en cada diálogo, siendo elocuente, inteligente e ingenioso, creando un marco atractivo en torno al film. Pese a que el tono dramático es superior a sus anteriores trabajos, en ningún momento se pierde el toque personal del maestro, que ayuda a agilizar toda la trama y lo convierte en uno de sus guiones más consistentes, a pesar de que siga lejos de las historias que le otorgaron mayor popularidad.

Mención especial para el famoso director de fotografía español Javier Aguirresarobe, que se encarga de proporcionar una fantástica profundidad a cada plano, retratando los contrastes de las diferentes clases sociales con un toque fresco y natural de gran valor. Todo ello al son de, tal como viene siendo habitual en la filmografía de Woody Allen, una acertada banda sonora, con el famoso tema 'Blue Moon', un clásico que inspira el propio título de la cinta.

'Blue Jasmine' emociona y cautiva desde el primer minuto. No cabe duda, una vez vista, de que Woody Allen sigue mostrándonos grandes historias a través de la sencillez y calidad de su cine.

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