viernes, 15 de noviembre de 2013

El 'subnopop' de Ojete Calor en Joy Eslava

EXTRA!

Formado por Carlos Areces y Aníbal Gómez, el dúo Ojete Calor trasladó su famoso 'subnopop' a la sala Joy Eslava la noche del 14 de noviembre, fecha elegida para presentar su primer disco, 'Delayed!', un trabajo divertido con estribillos pegadizos y sonidos electrónicos que evoca el más puro estilo almodovariano.

El show comenzaba de forma poco convencional ya que, a pesar de sonar el primer tema escogido, 'Se tiene que ir ya', no hubo ni rastro de los protagonistas en el escenario, tan sólo una proyección de ambos en la que se embadurnaban de leche, caramelo o una extraña sustancia marrón untada en una escobilla. A mitad de la canción, Carlos y Aníbal hicieron su aparecieron estelar ante el público con una espectacular energía y encanto.

Con 'Ojete Calor' dieron a conocer la declaración de intenciones del proyecto musical, pidiendo, muy educadamente, ser juzgados por su calidad vocal. Tal vez por no querer acaparar demasiado la noche, quizá porque 14 temas resultaban excesivos, decidieron presentar un mix compuesto por tres canciones del disco: 'Chasca', 'Viva el progreso' y 'Me queda bien lo que me pongo', bajo la excusa de que tienen 'canciones que son una mierda con las que hemos hecho un megamix, porque en el fondo las queremos. Son como un hijo tonto. A ver si os creéis que Julio Iglesias quiere a todos sus hijos por igual', lo que demuestra que ellos mismos saben apreciar cuáles son los temas más flojos de su propio trabajo y ser totalmente autocríticos.

El concierto se convirtió en una auténtica locura con demasiados detalles a los que prestar atención. Mientras que ellos saltaban, bailaban y cantaban; constantemente podíamos ver proyecciones totalmente dispares y sin sentido, desde imágenes de comida rápida o perros disfrazados hasta caídas de modelos en la pasarela o dibujos animados. Un sinfín de abruptas representaciones audiovisuales con las que era inevitable soltar una carcajada.

'La gente extranjera' fue el tema anecdótico de la cita. A pesar de que no pudieron incluirlo en este álbum, decidieron deleitar a sus fans con una estrafalaria versión traducida de 'People are strange', una de las canciones más populares de la mítica banda de rock The Doors. El dúo se declaró extrañado de que el cantante de dicha formación, Jim Morrison, aún no les hubiese cogido el teléfono o contestado a sus mensajes.


De forma inesperada, con 'Tradiciones americanas' en riguroso playback, Ojete Calor decidió demostrar sus dotes imaginativas a través de un número de magia entre hipnotismo y levitación, pero desde un punto de vista absurdo y cómico. Pese a ser una actuación desastrosa, pero hecha con cariño y humor, los asistentes pudimos rememorar viejas glorias de los años ochenta gracias a este tema, como los personajes de 'Sensación de Vivir' o Diana, la famosa villana de la serie de televisión 'V'. Sin duda, tienen muy claro el público al que suelen atraer, desde amantes de la movida madrileña hasta quienes disfrutaron de su infancia o adolescencia en pleno auge ochentero.

'0’60' fue uno de los temas más esperados de la noche, mientras que 'Ultrapreñada' pasó prácticamente desapercibido. Sin embargo, 'Rigodón', la conocida canción de los dibujos animados 'La vuelta al mundo en 80 días', marcó un simulado cierre del espectáculo. Aún faltaban dos canciones para completar el repaso de 'Delayed!'.

Evidentemente, el bis se nutrió de sus dos canciones más famosas. La primera de ellas, 'Cuidado con el Cyborg (Corre Sarah Connor)', toda una revolución en la red, impuso la locura sobre el escenario. Aníbal Calor decidió bajar del escenario para ser lanzado al aire por su público, mientras que Carlos Ojete saltaba y bailaba de forma provocativa, aunque un tanto bizarra. 'Política' marcó el cierre del show, con el que ambos, mezclados entre el público, decidieron revolucionar la sala y marcar un gran punto y final a la noche.

Una mezcla de lentejuelas, amor por lo absurdo y descaro que no deja indiferente a nadie. Sin duda, más que encontrar un concierto de calidad, lo que nos encontramos fue un gran show musical y cómico del que salimos con dolor de mandíbula de tanto reír e, incluso, mojados.


Texto de Sonia Dueñas.
Imágenes de David Molina.

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