viernes, 24 de enero de 2014

El sexo desgarrador de Joe

EXTRA!

La obra más esperada y controvertida del director danés Lars von Trier por fin se consuma tras un mes de espera. 'Nymphomaniac: parte 2' llega a los cines este viernes 24 de enero para desvelar el destino de la ninfómana Joe (Charlotte Gainsbourg). Sin un solo crédito inicial, la cinta parte en el preciso instante en el que la anterior culminó, sin preámbulos ni recordatorios.

La protagonista continúa su relato desde una crisis sexual a la que llegó después de ciertos excesos sin sentido y tras intentar conocerse a sí misma, mientras que su nuevo confidente, Seligman (Stellan Skarsgård), le ofrece sus constantes puntos de vista desde el lado opuesto a sus vivencias. La búsqueda del placer perdido y la incapacidad de obtener lo deseado encierran al espectador en una trama repleta de dolor sin padecimiento y de autorreflexión placentera, pero destructiva, que desvela las dudas de Joe y muestra las decisiones que va tomando con el fin de poder hacer frente a la enfermedad que padece, exponiendo una clara distinción entre quien cree ser adicto al sexo y quien es ninfómano. 

Sus experiencias sexuales comienzan a tomar un cariz menos convencional, llegando a ser, incluso, sometida por K (interpretado por el joven Jamie Bell), que no duda en fustigarla hasta ver la sangre correr. No obstante, ella misma siente haber llegado a un extremo insostenible.

Por el contrario, Seligman, que en un principio se mostraba impávido ante los relatos tan sórdidos de su compañera, desvela aspectos de sí mismo, mostrando en el desenlace su mayor debilidad y bajeza, marcando la total oposición entre ellos en el plano sexual. Sorprendentemente, el personaje más pasivo protagoniza una de las escenas más violentas del film, ensalzando totalmente el gran trabajo de Skarsgård.

En esta ocasión y al ser la etapa adulta de Joe, Charlotte Gainsbourg se muestra más activa en la historia con una perturbadora presencia. Es comprensible que el director aprecie el trabajo de la actriz al observar las secuencias en las que aparece plenamente desgarrada debido a la pérdida de su sexualidad: no puede sentir placer, por lo que su desesperación le hace embarcarse en el dolor.


Jamie Bell, al que vimos dar vida a 'Billy Elliot', realiza una interpretación fascinante, aunque la cinta apenas profundice en su personaje. Sin duda, las escenas que protagoniza son las más interesantes de toda la trama por su mirada radical y las prácticas tan brutales que ejecuta. Su mirada intensa, severa y atrevida es absolutamente llamativa, hasta el punto de desear saber qué piensa en todo momento. Una pena que no se resuelva esta cuestión y que el personaje simplemente pase como una experiencia más por la vida de Joe.

Reseñable, también,  el papel que desempeña Willem Dafoe, que, tan brillante como siempre, representa al jefe de la protagonista. Él se encargará de satisfacerla en ámbitos laborales, animándola a que emprenda su propio negocio, el cual le llevará a investigar en otros ámbitos de tipo sexual que aún no había probado.

El pequeño adelanto que se mostraba durante los créditos de la primera parte daba a entender que su continuación prometía más dureza, intensidad y delirio, a la par que sería más explícita sexualmente, pero más allá de lo que dejaba entrever, el director ha intentado equilibrar ambos volúmenes, sosteniendo, en todo momento, la calidad fílmica y narrativa de la trama.

El guión se mantiene a la altura, cargado de constantes paralelismos y poesía hecha dialéctica con la que los personajes principales se autoanalizan y cuestionan, asumiendo situaciones pasadas que desembocan en una fuerte depresión y en la pérdida de la sexualidad de una Joe que sigue sin encontrar su sitio en la sociedad. Con esta segunda entrega, el espectador se introduce en terrenos mucho más oscuros, con personajes desesperados, totalmente perdidos y envueltos en un caos. No están seguros de cómo deben o quieren ser.

Los planos de sexo explícito que han motivado tanta polémica consiguen la fuerza y belleza propia de la película, aunque, de nuevo, un buen número de secuencias se ven mutiladas por esta versión tan reducida y el corte se hace más que evidente, arruinando la famosa y trabajada estética del director. La austeridad de los escenarios y los trágicos sonidos, sobre todo en el desgarrador tramo final, evocan la oscuridad del relato, sumiendo en la tristeza y empatía a los espectadores.

Si la primera parte deja con ganas de saber más, 'Nymphomaniac: parte 2' crea la necesidad de visionar la edición original de la cinta, algo que muchos esperamos disfrutar algún día. Una historia amarga que deja en evidencia el lado oscuro del ser humano, cuestionándolo y envenenándolo hasta el extremo.


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