lunes, 20 de enero de 2014

El triunfo de Depeche Mode en Madrid

EXTRA!

A estas alturas es complicado que alguien no conozca a los británicos Depeche Mode y que, tras la cantidad de conciertos que han llevado a cabo, no sepa que sus espectáculos no dejan indiferente a nadie. Por supuesto, el show que ofrecieron el pasado viernes 17 de enero en el Palacio de Deportes de Madrid no fue para menos.

Con todas las entradas agotadas, el público, en su mayoría treintañero, no sucumbió ante la presencia del grupo telonero, los austinenses Feathers, con buena parte del espacio todavía vacío durante su actuación. Anastasia Dimou y los suyos se quedaron pequeños sobre el glamuroso escenario. Un proyecto indie con notables influencias del technopop al que no se le prestó la debida atención.

Con una puntualidad inigualable, el famoso trío formado por Dave Gahan, Martin Gore y Andrew Fletcher hizo su aparición, junto al teclista Peter Gordeno y el batería Christian Eigner, ante el delirio de miles de fans que esperaban con ansia presenciar esta cita dentro del 'Delta Machine Tour'. Con un simple movimiento de cadera del cantante, los presentes se rindieron a sus pies. Sin duda, la banda británica tenía asegurado el éxito incluso antes de pisar España, ya que en este país cuentan con un buen número de seguidores que se mantienen fieles con el paso de los años.

Un perfecto 'Welcome to my world' dio comienzo al show, acompañado por decenas de luces perfectamente combinadas y varias pantallas de dimensiones asombrosas, que mostraban a un Gahan como si de un semidiós se tratase. Con una energía arrolladora y viendo al cantante disfrutar como nadie sobre el escenario, las cámaras parecían volverse locas en una extraña persecución por intentar captarle entre tanto movimiento.    

El setlist, que viene siendo el mismo en prácticamente toda su gira, estuvo compuesto por 20 canciones (incluyendo un único bis), de las cuales cinco fueron exclusivamente del último álbum, siendo el resto una pequeña muestra de temas que han marcado el éxito en su trayectoria. Quizá fuera una cifra insuficiente para dar a conocer 'Delta Machine', pero al público no pareció importarle.

El electrónico 'Angel' dio pasó al primer clásico de la noche, 'Walking in my shoes', que fue recibido con toda la algarabía posible. No obstante, dicha acogida quedó en segundo plano con la llegada de la sensible 'Precious', ilustrada con imágenes de perros y un Gahan totalmente que ya había perdido su brillante chaqueta de raso y el chaleco a juego por el camino, dejando claro que, por muchos años que pasen, él sigue estando en forma.


El espacio se vino abajo con las primeras notas de 'Black celebration', que a estas alturas ya se ha convertido en un auténtico himno generacional. El tema fue interpretado a un ritmo más lento que el original y la voz de Dave sonó más calmada que de costumbre, por lo que el momento tomó un cariz demasiado serio y perdió intensidad, pese a ser un clásico de los 80.

El nuevo 'Should be higher' trajo consigo el lado más oscuro del afamado trío, invitando a recordar sus gloriosos comienzos. Con una voz brillantemente afinada ante esos pequeños cambios bruscos de tonalidad que la canción permite, Gahan resultaba absolutamente magnético. Y de pronto, 'Policy of truth' se abrió paso, siendo inevitable rememorar uno de los mejores y más famosos discos del grupo, 'Violator'.

De la mano de Martin a la voz y Fletcher al teclado, sonaron un intimista 'Slow' y 'But not tonight', dando un respiro al cantante, que abandonó el escenario durante unos minutos. El público dio un merecido aplauso a la interpretación y Gore se dejó llevar por la emotiva muestra de cariño de sus miles de seguidores.

Fue inevitable escuchar 'Behind the wheel', 'A question of time' y los mundialmente conocidos 'Enjoy the silence' y 'Personal Jesus', que provocaron el momento álgido de la cita y la pasarela a la recta final del concierto. Un provocador y sensual Gahan recorría el escenario animando a un público que le acompañaba incluso haciendo las segundas voces.

Con el bis, llegaron 'Shake the disease' en su versión acústica, interpretada de nuevo por la voz cándida de Martin; el célebre 'Halo', el discotequero 'Just can’t get enough', que ya poco tiene que ver con el perfil adulto de la banda; y un arrollador 'I feel you', con el que Dave hizo gala de todo su erotismo marcándose algún que otro baile sensual.

El colofón de la noche fue cosa de 'Never let me down again', con unos visuales muy coloridos que dotaron de máximo esplendor a un cierre que dejó a los asistentes con ganas de más. El concierto fue inmejorable, como cabe esperar de un grupo siempre a la altura de las más altas expectativas. 


Crónica de Sonia Dueñas.
Imágenes de Live Nation.

No hay comentarios:

Publicar un comentario