miércoles, 26 de febrero de 2014

El día en que la vida cambia de rumbo

EXTRA!

Cuando uno llega a cierta edad, mira atrás y hace balance de todo lo que ha vivido hasta ese instante, se da cuenta de que todavía quedan muchas cosas por hacer y, en ocasiones, tiene que dar ese difícil paso que implica modificar el rumbo de su vida. Sea la casualidad, el destino, la fortuna o incluso la mala suerte, y por mucho que cueste, en ocasiones se necesita romper con la rutina y comenzar de nuevo. En esta tesitura se encuentran los personajes de 'Los miércoles no existen', producción que vive con éxito su tercera temporada en el Teatro Lara de la capital.

Una comedia romántica cuyas escenas podrían pertenecer, perfectamente, a una secuencia cinematográfica pero que, hasta el momento, se desarrolla sobre las tablas para que el público pueda respirar las emociones de los personajes. El texto, sencillo y actual, está escrito y dirigido por Peris Romano

Un total de 14 actores divididos en dos elencos protagonizan la función. Mientras que unos días se puede disfrutar de las interpretaciones de actores como Daniel Guzmán, Armando del Río y Javier Rey, en otras ocasiones se disfruta de intérpretes como Gorka Otxoa, Diana Palazón y Daniel Muriel. 

Los actores representan a jóvenes de edades comprendidas entre los 30 y 40 años que deciden romper con su rutina emocional y empezar a vivir de forma distinta. Personajes que no se conocen entre sí pero que se cruzarán para dejar huella en la vida de los demás entre amores, desamores, infidelidades y reencuentros.


La obra es como un rompecabezas cuyas escenas son piezas que no siguen una cronología temporal. Cuentan, eso sí, con la ayuda de una pizarra en la que van situando al espectador, que tras la función tendrá que encajar cada pieza para formar la historia de principio a fin.

'Los miércoles no existen' es un montaje original, dinámico y desenfadado en el que los actores hacen un uso total del espacio teatral, entrando y saliendo por las puertas del teatro, actuando en los pasillos del patio de butacas y subiendo al anfiteatro, todo ello amenizado por la música en directo de Alberto Matesanz, con la que acompaña a los personajes en muchos momentos y que en ocasiones nos sorprende con temas actuales y otros que, aunque no lo son tanto, tienen que ver con el desarrollo de la historia.

El elenco resulta divertido, con un toque de humor, ironía y despropósito a cargo del personaje de Daniel Guzmán, que hace que los espectadores se rían a carcajadas y sonrían durante las casi dos horas de función. El texto cuenta con un lenguaje sencillo e informal y un ritmo ágil que hace que el espectador se meta con facilidad en el espectáculo. Estamos, por tanto, ante una opción segura para pasar un rato agradable con grandes dosis de humor.


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