viernes, 21 de febrero de 2014

Intensa interpretación de 'La Douleur'

EXTRA!

Hasta el domingo 23 de febrero, el aficionado al teatro más intelectual y reflexivo puede acercarse a la Sala Fernando de Rojas del Círculo de Bellas Artes y asistir a una potente adaptación de Juan Caño Arecha de los diarios autobiográficos de la célebre novelista francesa Marguerite Duras.

'La Douleur' plasma la experiencia vivida por la autora durante la II Guerra Mundial, desde la boda con su marido Robert Antelme hasta que este regresó tras haber sufrido unas durísimas condiciones en el campo de concentración de Dachau. Heridas muy patentes físicamente pero que podrán ser curadas, junto a otras más profundas que jamás se borrarán.

En el montaje se aprecia con claridad una estructura del relato dividida en dos mitades. La primera puede considerarse un diario de la ausencia de Robert y de la desesperación que esta provoca en la protagonista; la segunda podría considerarse un diario de la presencia invisible de su marido, que logra regresar pera que ya no es y nunca volverá a ser el hombre del que ella se enamoró.


La actriz Valery Tellechea consigue mantener la intensidad que el texto requiere, pese a su enorme dificultad. Destaca como punto fuerte de la representación, siendo realmente interesante presenciar el paso del tiempo en la protagonista con sólo el cambio de postura y gesto de la intérprete.

Muy admirable, también, la potencia dramática que consigue transmitir al espectador, más acertada en los momentos más contenidos de la edad madura del personaje que en el vigor más exagerado durante la espera inicial. La escenografía es sencilla pero muy efectiva, con apenas una mesa y un sofá en medio de la negritud del escenario y del drama vivido por Duras. La iluminación juega perfectamente a ir encendiendo los distintos espacios y guiando la mirada del espectador.

De este modo, la compañía Vivero presenta una obra no apta para todo tipo de público, pero que los aficionados más intelectuales sabrán degustar con la calma y profundidad que la historia requiere.


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