jueves, 6 de febrero de 2014

La picaresca de Jacobo Dicenta

EXTRA!

'Nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar, y no de vida y costumbres'. Una moraleja más que actual que nos resume las peripecias del famoso don Pablos, protagonista del clásico literario del escritor Francisco de Quevedo, 'El Buscón'. El actor Jacobo Dicenta encarna a este pícaro personaje en el Teatro Infanta Isabel, a partir del 4 de febrero, bajo la dirección de Daniel Pérez.

Las calamidades de este pobre desgraciado son más que conocidas en nuestro país. Una muestra del espíritu picaresco español y de quien se encuentra anclado en una clase social de la que él mismo se avergüenza, hasta el punto de renegar de su propia familia. Sus aventuras y desencuentros dan vida a una de las obras narrativas más importantes en España, la cual parece no haber perdido su esencia con el paso del tiempo. Y es que el reflejo de aquella sociedad de antaño no parece distar en demasía con nuestra actualidad.

Sobre un escenario desnudo, sin apenas atrezzo, Dicenta encara el papel con una fabulosa maestría y comodidad. Sin duda, es más que loable enfrentar al público en solitario y más si se trata de una famosa obra clásica de nuestra literatura. Su versión, más reducida y actualizada que la original, ya que se han escogido los pasajes más reseñables, traslada al público al pasado con gran facilidad. Ayudado de los puntos de comicidad y sátira que narra don Pablos, la obra adquiere una estupenda fluidez con la que pasa el tiempo sin que los espectadores se den cuenta, siendo un punto más que acertado.


Todo ello acompañado por la actriz catalana Dulcinea Juárez, que se encarga de la parte musical de la representación con un laúd renacentista y una guitarra barroca. Hay que destacar que su voz es una delicia. Suave, cálida y refinada, es capaz de hipnotizar a los presentes desde el primer instante.

Se trata de una adaptación íntegramente narrativa. Un monólogo vivaz que, a pesar de mantener la esencia del castellano antiguo, se acerca de forma extraordinaria a nuestro presente. Desde siempre, el hombre ha sentido el impulso natural de mejorar su existencia y tener un porvenir, ya sea a través de su propio trabajo, de contactos o, como es en este caso, de la picaresca y el engaño que, en su día, podían llegar a ser delito. La tranquilidad de poder comer cada día o dormir sobre una confortable cama es lo único que desea don Pablos, que, sin malicia alguna ni maña suficiente, se ve sumido en la pobreza extrema y relegado a la caridad que le conceden los transeúntes.

'El Buscón' sigue despertando el cariño del público y enseñando que la esperanza es lo último que se pierde. Jacobo Dicenta consigue transmitir su amor por la dramaturgia con una magia que pocos saben desplegar gracias a este personaje, que sigue siendo un ejemplo más de supervivencia en nuestra sociedad por mucho que transcurra el tiempo.



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