miércoles, 9 de abril de 2014

El lado más gamberro de Sion Sono

Atlántida Film Fest


Si una película nos ofreciera diversión, venganza, lucha, humor audaz y cientos de litros de sangre, inmediatamente pensaríamos en figuras como Tarantino y su 'Kill Bill'. Una fórmula perfecta para el cine ligero que constantemente se nos ofrece en la gran pantalla. En esta ocasión, la oferta proviene de uno de los grandes directores japoneses, Sion Sono. 'Why Don't You Play in Hell?' es su último trabajo, del que podemos disfrutar en el Atlántida Film Fest hasta finales de abril.

El famoso autor nipón derrocha locura y exceso a través de su propio sello de identidad. Sus obsesiones se ven volcadas en una historia que mezcla diversas tramas que se acaban fusionando en una sola idea: el amor al cine. Dos clanes de yakuzas enfrentados, la caprichosa hija de uno de los jefes que desea ser actriz protagonista, un chico que se ve envuelto sin querer en una gran aventura y un equipo de jóvenes que desea rodar un largometraje son los ingredientes básicos que hacen de esta cinta un despliegue auténtico de diversión y acción a partes iguales.

Si por algo se caracteriza Sono es por llevar a sus personajes al límite, conduciéndolos siempre hacia ese mundo personal tan extremo que él mismo ha creado, sea de la temática que sea, siendo uno de los pocos artistas capaces de trabajar con cualquier estilo que se le antoje. Bien es cierto que, en esta ocasión, el autor parece haber querido abarcar los géneros más populares como si de su propio homenaje se tratara.

El chiflado director Hirata (Hiroki Hasegawa), al mando del equipo de producción The Fuck Bombers, aporta la comicidad desmesurada; el tímido Koji (Gen Hoshino) otorga ciertas dosis de drama romántico junto a la pizpireta Michiko (Fumi Nikaido), a quien veremos luchar con katana en mano junto a su padre; el mafioso Muto (Jun Kunimura), frente a su principal enemigo, Ikegami (Shinichi Tsutsumi). Un sinfín de personajes que desfilan ante los ojos del espectador en un constante enredo un tanto violento.


Probablemente este no sea el mejor largometraje del cineasta, pero eso no impide que estemos ante un trabajo entretenido, con un ritmo narrativo y visual que pocos logran presentar con tal maestría. Desde el principio es fácil darse cuenta de que se trata de una simple parodia al cine gracias a detalles como los efectos sonoros que se incluyen en escenas donde hay besos.

Un trabajo impecable que desborda originalidad y que cuenta con la participación del aclamado Hideo Yamamoto (colaborador habitual del cineasta nipón Takashi Miike) como director de fotografía. Escenas rodadas en un mínimo espacio en las que el espectador puede disfrutar de hasta el más mínimo detalle y un metraje trepidante suman calidad a la cinta.

Aunque los aficionados al cine de acción y al gore valorarán su excesiva violencia, con multitud de planos que rozan la perfección, el abuso de brotes de sangre digital hace que el espectador acabe distanciándose de la historia. 'Why Don't You Play in Hell?' es una versión diferente de un director que vuelve más gamberro y excéntrico que nunca, pero manteniendo su sello personal. Puro entretenimiento asiático sin pretensiones.


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