miércoles, 23 de abril de 2014

El prestigio de la educación pública

Atlántida Film Fest


La característica más bella e interesante de los documentales es que sirven como una pequeña ventana al mundo exterior. Podemos hacer volar nuestra mente y enriquecerla pero, por desgracia, pocos son los que se atreven a disfrutar de un género que acaba pasando desapercibido. Si a ello le sumamos el hecho de que un montaje dure cerca de cuatro horas, posiblemente más de uno pase por alto trabajos de excelente calidad, como es el caso de 'At Berkeley', del veterano director norteamericano Frederick Wiseman, que este año forma parte del Atlántida Film Fest.

Con más de 250 horas de material y un rodaje de 12 semanas, nos sumergimos en la prestigiosa Universidad de Berkeley, en California (Estados Unidos) a través de un resumen en defensa de la educación pública en el que se refleja el día a día de estudiantes, profesores y directivos. Tiempos ajetreados, cómo no,  en los que el centro tiene que ajustar su presupuesto y hacer balance mientras que los alumnos protestan en el interior de la biblioteca para no ser privados de una educación de calidad.

Esta vez, el espectador es un mero asistente de lo que acontece. Reuniones donde se reflexiona sobre los fondos que el Gobierno estadounidense les ha adjudicado, en las que desfilan multitud de propuestas, como la inversión en investigación; clases de debate sobre cuestiones como la pobreza, el racismo o el liderazgo en las que los alumnos participan expresando su opinión y vivencias, o despachos en los que se siente la presión estudiantil que lucha por sus derechos. Una auténtica radiografía de la vida universitaria que más de uno disfrutará al recordar viejos tiempos.


No hay entrevistas, voz en off o guión, sólo una sucesión de hechos que transcurren en el campus. Aunque suele ser un punto que suele favorecer al documental, la falta de planificación facilita la consecución de errores que, en este caso, aparecen a simple vista, como el poco cuidado de ciertos encuadres o movimientos de cámara más bruscos de lo normal, que provocan la desconexión del público entre reflexión y reflexión.

La hora inicial puede resultar lenta al presentar diversas cuestiones aparentemente incoherentes, pero más adelante el metraje fluye de manera asombrosa. Una experiencia enriquecedora en la que es inevitable entablar comparaciones con lo que conocemos. En este punto será el espectador quien juzgue, puesto que el realizador no se presta a juicios de ningún tipo, dejando en manos de quien visualiza una serie de ideas que invitan al debate.

La duración del documental puede desembocar tanto en el espanto de muchos como en el aturdimiento de aquellos que pongan empeño en visualizarlo de forma íntegra. No hay descanso para la mente, siendo inevitable sacar jugo a tantas referencias a temas de actualidad. Pese a pequeños errores, el material no deja de ser brillante. 

Un trabajo efectivo, reseñable y esencial para todo amante del género documental. 'At Berkeley' pone sobre la mesa el peso que la educación pública siempre lleva a sus espaldas, más allá de su localización geográfica.


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