jueves, 24 de abril de 2014

Un tour familiar por el paisaje abandonado

Atlántida Film Fest


Con escaso presupuesto y un reparto casi amateur, la directora catalana Liliana Torres presenta, dentro del Atlántida Film Fest, su ópera prima, 'Family Tour'. Un largometraje introspectivo donde la protagonista se ve obligada a enfrentarse a sus raíces que fue ganador del Premio de la Crítica en el Festival Internacional de Cinema de Tarragona (REC 2013).

Rozando el documental, como un relato en primera persona donde encontrar situaciones y sentimientos reales, rutinas y actitudes con las que fácilmente podemos identificar a nuestras propias familias, la cineasta habla de la incomprensión, la soledad y la dificultad de formar parte de un núcleo familiar que muchas veces no nos permite ser nosotros mismos.

La trama arranca cuando Liliana, interpretada por la actriz Nuria Gago, regresa a su pueblo natal en Cataluña tras pasar varios años en México. Durante el reencuentro con sus raíces, la protagonista se percata de los cambios que la familia ha experimentado en su ausencia y recuerda los motivos por los que no encajaba cuando todavía no había decidido marcharse.

Con una naturalidad y espontaneidad sorprendente, la madre, Antonia Expósito, que se interpreta a sí misma al igual que el resto del reparto, ha preparado una ruta obligatoria por las casas de los tíos, abuelos  y primos con los que, de una manera u otra, su hija tuvo contacto en su infancia. La cinta muestra las diversas reacciones que Liliana tiene con cada uno de los personajes, arrancando alguna que otra sonrisa.


Gago realiza una labor interpretativa intachable, sencilla e intensa, a pesar de hacerlo en un trabajo caracterizado por su simpleza y carácter descriptivo. La actriz aporta sinceridad y una seguridad más que necesaria para estabilizar la historia. A pesar de abusar de recursos como el desenfoque, la película es capaz de narrar las consecuencias de vivir fuera de nuestro hogar durante un largo periodo. 

El darnos cuenta de que los recuerdos no son tan ciertos como creíamos, que las personas cambian al igual que lo hacemos nosotros y que todo pasa a ser un lugar extrañamente desconocido pero añorado, acompañan a la forma en que los familiares tratan de imponer a la protagonista cuánto debería echarles de menos y de qué manera demostrarlo. 

En una lucha incansable por hacerse entender, no es hasta el desenlace cuando la directora muestra su cara más íntima y personal, haciéndonos empatizar con ella, ya que su historia, en definitiva, podría ser el espejo de toda una generación.


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