martes, 1 de abril de 2014

Un viaje a lo desconocido

Atlántida Film Fest


Los viajes a contracorriente son aquellos que sorprenden, acongojan y dejan sin respiración a sus peregrinos. Estimulan y encienden sus sentidos navegando entre sabores, olores y texturas; plantean una atmósfera absorbente y alentadora capaz de sumir hasta al más afligido en la más trepidante aventura. 'Upstream Color' constituye la representación cinematográfica de esas travesías. 

Shane Carruth, que ya debutó en Sundance en el año 2004 con 'Primer', hace acopio de su estilo y plantea en su nuevo trabajo una nueva dimensión, alejándose de las matemáticas y la ciencia ficción, reuniendo desdichas y coincidencias para transitar los secretos más recónditos de la atracción y la naturaleza humana.

La historia que plantea la película versa sobre una relación de pareja concebida por una fuerza totalmente ajena a los protagonistas. Atraídos por casualidades inconscientes y fragmentos perdidos de sus personalidades, Kris y Jeff, interpretados por una exquisita Amy Seimetz y el propio Shane Carruth, se encuentran sumergidos en el vaivén de sus estragos sentimentales.

Vencidos por sus manías, cautiverio y circunstancias, los jóvenes se embaucan en la confusión de su querer, tratando de llenar el vacío generado por el desconocimiento de sus consecuencias físicas y mentales. Sus actividades metódicas y experiencias vividas componen la base de un vínculo desconocido. Una suave y constante melodía traza el transcurso de su relación.


Matizado sobre las líneas del filósofo trascendentalista Henry David Thoreau, el film realiza un ejercicio intuitivo en el que la psique de cada personaje se liga al alma del mundo, creando así una relación original con él. Las leyes de la naturaleza se enlazan y convierten en únicas e imprescindibles, conjugando entre ellas y sus seres la inevitable reciprocidad del ciclo de la vida. Alejado de la metodología de las producciones estadounidenses, Carruth se encarga de la dirección, la música, el montaje y el guion, convirtiendo el largometraje en la más disonante conexión entre acordes, imágenes y acción. 

Con una fotografía impecable y una estructura elíptica que recuerda a los primeros planos de Terrence Malick y a las historias de David Lynch, el director estadounidense busca cautivar y hacer pensar al espectador mediante el casi inexplorado recurso del diálogo. Los silencios hablan por sí mismos, siendo el público quien tiene que vertebrar los ángulos de la historia.

Generando en ocasiones rechazo y, en otras tantas, ciertas dosis de pasión, el film se consagra como una de las piezas más potentes del Atlántida Film Fest, buscando la entrega del espectador, el aprendizaje mediante la experiencia, la tentativa de nuevos sentidos y la predisposición hacia lo desconocido. En 'Upstream color', Carrouth nos hace conocer parajes que parecían deshabitados. Las nuevas aventuras nunca resultaron tan vivificantes.


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