jueves, 10 de abril de 2014

Una obra optimista que rompe con tanta fatalidad

EXTRA! 

Tras diferentes éxitos, la compañía Forja Teatro presenta la comedia musical 'Orgullo', con canciones de Alejandro Martínez y dirección de Pedro Martín, en el madrileño Teatro Alfil. El mismo creador de las canciones deleita cada martes al público con un directo que eriza la piel. Las letras, llenas de sentimientos, sirven de explicación a una realidad muy cruda y, contra todo pronóstico, optimista hasta llevar a la carcajada.

Con tan sólo una mesa y dos sillas, los tres actores interpretan diferentes personajes, siempre con una historia principal: la depresión de Sergio (Sergio Pozo), un joven que se encuentra destrozado tras la ruptura con su novio. España está inmersa en una crisis económica y de valores que ha hecho que todos veamos la vida con cierto fatalismo y la creencia de que no podemos cambiar nada por más que nos esforcemos. Esta vez, sin embargo, se apuesta por el optimismo en un espectáculo hermoso y emotivo de una hora y media de duración.

Sergio ha sido abandonado por su novio. Desde entonces, sólo sabe ver películas tristes, comer helado y llorar. No es capaz de volver a componer: no sólo ha perdido a su amor, sino también sus canciones. Su mejor amigo Javi (Javier Sáez) intenta animarle de diferentes maneras y hasta acepta acompañarle al médico, donde se encuentra una doctora, interpretada por Carmen Ibeas, que sabe lo que le ocurre al estar pasando por el mismo trance. Entre lágrimas, la mujer le asegura que no se repondrá hasta que supere las cinco fases de todo duelo.


Sorprende la voz de Carmen Ibeas, a la que acompaña Alejandro Martínez al piano en una de las canciones más emotivas de la función. Javier Sáez, por su parte, expresa perfectamente mediante gestos lo que no requiere de palabras. Tras la función a la que asistimos, Alejandro Martínez y el popular cantautor Andrés Suárez realizaron un dúo lleno de emoción.

Los colores rojo y negro como metáfora de la depresión, los recursos precisos en la puesta en escena y unos actores llenos de talento y voces que impresionan sirven para transformar un mal trago en comicidad con grandes dosis de esperanza. Una obra de teatro que, en definitiva, nadie debería perderse. La última función, el próximo martes 15 de abril.



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