lunes, 7 de abril de 2014

Una seducción enfermiza

Atlántida Film Fest


Tiene 25 años y ya ha dirigido cuatro películas que pueden presumir de un inconfundible sello conocido en festivales de la talla de Cannes, donde triunfó en 2009 con su debut, 'Yo maté a mi madre'. Xavier Dolan es, sin duda, una de las jóvenes promesas a las que más está siguiendo la pista tanto la crítica especializada como ese público cinéfilo que conoce a la perfección la obra de directores como David Lynch o Gus Van Sant.

En su cuarta cinta, y uno de los pesos pesados de la actual edición del Atlantida Film Fest, 'Tom à la ferme', el canadiense se mete en la piel de un joven publicitario que acude al funeral de su novio tras un accidente, cambiando la vida urbana de Montreal por un entorno opresivo y rural en el que se desconoce la orientación sexual del fallecido Guillaume.

Haciendo uso de una narración bien desarrollada, el director se sirve de la figura de una madre que vive en la ignorancia y de un hermano que parece negar sus pulsiones mediante la violencia para entregar un largometraje que abandona el melodrama de anteriores producciones, creando un thriller psicológico que habla de represiones en medio de una granja llena de tensiones, agresividad y silencio.

Ganadora del premio FIPRESCI del Festival de Venecia de 2013, la cinta es una adaptación de la obra de teatro homónima de Michel Marc Bouchard en la que Pierre-Yves Cardinal destaca en el papel de un hermano morboso y feroz, que presiona a Tom a hablar de la falsa heterosexualidad del fallecido mientras disfruta de un acercamiento cada vez mayor con el joven, entre continuos arranques de violencia que esconden deseos sexuales reprimidos.


Dolan falla a la hora de resolver una trama que decae en escenas como un tango en el que ambos actores resultan poco creíbles, la aparición innecesaria de una mujer y, sobre todo, en una conversación de bar que acaba con todo el misterio de una película que, hasta ese instante, había jugado a mostrar lo justo y necesario. La dirección de actores y la fotografía son perfectas, con numerosos primeros planos que dejan entrever las interioridades de unos personajes que rozan la locura.

'Tom à la ferme' versa de lo destructiva que resulta esa dependencia que lleva al ser humano a rendirse a los pies de aquello que le hiere hasta hacerle olvidar el significado de la integridad a base del sometimiento. Su banda sonora es exquisita, arrancando con 'Les moulins de mon coeur' en la voz de Frida Boccara, y de la que también forman parte Gotan Project y Rufus Wainwright.

Xavier Dolan demuestra que de talento va sobrado, aunque aún tenga aspectos que pulir. El melodrama desmedido y cuestiones como la autodestrucción, la identidad sexual y la integración social continúan presentes en su obra, atreviéndose a deambular por sendas por las que el espectador caminaría con más firmeza sin ningún tipo de indicación.


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