lunes, 26 de mayo de 2014

Un canto eterno a la dignidad humana

EXTRA! 

Dos manos oscuras abrazan un ataúd mientras repiten el mismo lamento: 'yo, que te parí, no te puedo abrazar. Yo, que te vi crecer, no te puedo abrazar'. Esas palabras llevaban demasiado tiempo repitiéndose en la cabeza de Juan Diego Botto tras escuchárselas decir, entre sollozos, a la madre de la congoleña Samba Martine en su funeral. Tras pasar 30 días en un Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) y obviar la decena de veces que pidió ir a la enfermería, murió en el Hospital 12 de Octubre a las seis horas de ingresar. El sida y un hongo que le había perforado el cerebro fueron, en parte, responsables, ya que la indiferencia de los que prefirieron mirar a otra parte tuvo mucho que ver en aquel desenlace.

Impactado por aquella historia, Botto se interesó por la inmigración y acabó escribiendo las cinco piezas que conforman 'Un trozo invisible de este mundo', una de las obras más exitosas de los últimos años, con más de 100 funciones realizadas y 37.000 espectadores. Muchos de esos miles abandonaron el patio de butacas abatidos, avergonzados ante la realidad de la inmigración y el exilio.

Una cinta transportadora de 16 metros, 60 maletas y algunos baúles conforman la escenografía de una producción que realiza una denuncia desde un punto de vista natural, huyendo de los tópicos hasta centrarse en la historia de personas reales que explican a sus hijos el porqué tuvieron que marcharse de su lado, luchan por mantener viva la llama del amor a través del teléfono de un ruidoso locutorio y muestran el rostro del que esconde su racismo bajo frases como 'nuestro mundo se basa en leyes científicas y todo lo que está lleno rebosa'.


El trabajo actoral es soberbio, con un Juan Diego Botto camaleónico que hasta encuentra tiempo para rendir homenaje a su padre en 'Turquito', una de las historias más duras del montaje, contextualizada en el centro de torturas de Buenos Aires en el que se convirtió la Escuela de Mecánica de la Armada. Astrid Jones, por su parte, sorprende al debutar en una producción escénica de estas características con gran entereza. La intérprete pone en pie el texto central de la función, que da título al montaje y recuerda la trágica historia de Samba Martine.

Será difícil que el espectador no salga conmovido de un montaje que clama, a través de sus textos e interpretaciones, por la dignidad de los seres humanos y la igualdad. Aunque el trasfondo es claramente dramático, el trabajo entre Sergio Peris Mencheta (director) y Juan Diego Botto consigue que el sarcasmo y la reflexión pesen lo suficiente como para que las Naves del Español en Matadero no se conviertan en un mar de lágrimas.

Coproducción del Teatro Español con Producciones Cristina Rota, 'Un trozo invisible de este mundo' ha sido galardonada con cuatro Premios Max, incluyendo Mejor Espectáculo, Actor y Autor Revelación. Un acto de amor en forma de producción escénica a la que el público ha correspondido con gran entusiasmo.

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