viernes, 18 de julio de 2014

El cocktail explosivo de Peretjatko

EXTRA! 

Qué duro sería si, a causa de la crisis, el Gobierno español decidiera recortar las vacaciones de verano y tan sólo se pudiera descansar unos pocos días. Probablemente en España sería unánime el descontento social y en ningún momento sería cosa de risa, pero el director francés Antonin Peretjatko parece tener una perspectiva más divertida de esta situación. Su ópera prima, 'La chica del 14 de julio', con dos nominaciones a los premios César (Mejor Actor Revelación y Mejor Ópera Prima), llega a los cines españoles el viernes 18 de julio para aportar un tono burlesco a la cartelera.

Bajo la premisa de una Francia sin días de descanso, Héctor (Grégoire Tachnakian), que trabaja en el Museo del Louvre, se enamora de Truquette (Vimala Pons), que vende pequeñas guillotinas falsas por las calles y, además, es la amiga de su compañera de trabajo, Charlotte (Marie-Lorna Vaconsin). El cómico Pator (Vicent Macaigne), que intenta huir de París y de la policía por ejercer la medicina sin titulación, convence a su amigo para ir todos juntos a la playa y así poder declararse a la chica por la que ha perdido la razón. Un sinfín de aventuras durante el viaje provocará que ambos protagonistas tengan que poner a prueba los sentimientos que tienen el uno por el otro.

Aunque aparentemente parezca la típica comedia romántica con tintes de autor, en realidad es tan sólo el retrato de aquellos jóvenes que sufren la crisis. Unos personajes que, obviamente, podrían ajustarse al perfil de cualquier europeo pero que, en este caso, representan a un pueblo que, pese a estar descontento, se ha acomodado con la situación. Rozando el relato absurdo, Peretjatko realiza una crítica mordaz de los franceses sometidos por la rutina de una crisis que se prolonga demasiado en el tiempo.


Con reminiscencias de la Nouvelle Vague, aquella época gloriosa y reivindicativa del cine galo, la cinta comienza con imágenes de archivo del desfile del 14 de julio de diferentes años, en el que está presente el Gobierno con el actual presidente, Nicolas Sarkozy, y el anterior, François Hollande. Como si de un slapstick del cine mudo se tratase, la velocidad de los fotogramas se multiplica al son de una música burlesca y ácida que deja en entredicho la política nacional y muestra al espectador la declaración de intenciones sobre la que se sustenta la cinta.

La trama parece más bien una sucesión de gags hilarantes bajo un mismo hilo argumental. En ocasiones roza la ridiculez, pero es innegable que proporciona dinamismo y ritmo a la historia. Con un montaje vertiginoso, algún que otro fallo de raccord que no se debe a un simple descuido, una fotografía colorista, luminosa y clásica, emulando a los revolucionarios años 60, y los constantes guiños al espectador, que le hacen partícipe de la acción, Peretjatko construye una caótica y trepidante road movie veraniega que coquetea con el drama social y guarda un sentido propio.

El realizador francés se estrena en el largometraje con muy buenas críticas gracias a una película que no deja indiferente. Aire fresco en la cartelera española con 'La chica del 14 de julio', una comedia de autor no tan romántica pero tremendamente divertida y alocada que esconde una reflexión sobre la crisis actual y la actitud rutinaria que la sociedad francesa ha adoptado.


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