viernes, 25 de julio de 2014

El sabor antes que el saber

EXTRA!

El calor sofocante inunda la negra escena de la sala Nave 73. No hay muebles, sólo unas patatas, una montaña de libros, unos ventiladores y una cubeta llena de purificadora agua. Así da comienzo 'Los brillantes empeños', obra del actor y director argentino Pablo Messiez, ya representada en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro con éxito de público y crítica.

Poco a poco empiezan a aparecer sobre el escenario los seis hermanos huérfanos que protagonizan el drama, cada uno con sus pequeñas manías y locuras, pero todos en busca de lo mismo: el sentido que llene el vacío de sus vidas. Lo buscan en los versos del Siglo de Oro, cuando en realidad saben que sólo pueden encontrarlo en el amor. 

Hablan, repiten sin cesar palabras vacías hasta que las llenan con sus sentimientos, hasta que dejan que el silencio también hable. Un padre ausente, un pasado misterioso que amenaza con aflorar en cualquier momento y un exterior al que no se atreven a enfrentarse y que ni si quiera saben si existe cierra esta extraña y por instantes desasosegante historia.


Con una creíble y natural interpretación de unos niños que no terminan de crecer, los actores de la compañía teatral Grumelot (Carlota Gaviño, Rebeca Hernando, Javier Lara, José Juan Rodríguez, Iñigo Rodríguez – Claro y Mikele Urroz) ofrecen intensas emociones que les desbordan por momentos. Con un alto y equilibrado nivel en todos ellos, destaca la bonita y profunda voz de Rebeca Hernando en uno de los momentos más emotivos de la representación.

Una obra diferente, no apta para todos los públicos, que mana una increíble sutileza en el tratamiento de los temas más crudos y que sorprenderá a los espectadores que se acerquen a disfrutarla dentro de la programación del Festival Experimental de Teatro Clásico de Madrid.


1 comentario:

  1. Sí, un sofoco físico y un calentón intelectual.

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