lunes, 21 de julio de 2014

Un ser iluminado en el Teatro Real

EXTRA! 

Si el paraíso no es de luz, ¿de qué será? Algo así parece preguntarse Antony and The Johnsons en 'Swanlights', un espectáculo encargado por el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) que está deslumbrando al público español en el Teatro Real de Madrid, donde arte y música se dan la mano en una propuesta que llegaba a la capital el pasado viernes 18 de julio con las entradas prácticamente agotadas.

Cuatro noches consecutivas que concluyen este lunes 21 en el majestuoso escenario en el que Antony Hegarty ya impresionara con su imponente voz en abril de 2012, cuando protagonizaba 'Vida y muerte de Marina Abramovic', junto a la famosa performer y al actor Willem Dafoe. Con una propuesta que fusiona arte y música, el artista inglés sale a las tablas tras una coreografía surrealista de la creadora Johanna Constantine en la que bate unas puntiagudas alas mientras se oyen cantos de pájaros.

A oscuras comenzaba a sonar 'The Rapture', tema de su disco debut, con un público hipnotizado desde el principio ante una de las voces más inmensas del pop contemporáneo. Ya en 'Christina’s Farm', la silueta de Antony iba destacándose en una túnica blanca que contrastaba con un telón sobre el que se proyectaban multitud de luces que parecían manchas de colores mecidas por la marea.

Una soberbia escenografía diseñada por Carl Robertshaw simula una montaña de cristales y luces que van pasando de los tonos verdes a los rosáceos en función de la canción, mientras que el artista Chris Levine y el diseñador Paul Normandale se ocupan del acompañamiento lumínico a base del uso constante del láser. Una propuesta hipertecnológica que dota de gran elegancia el repaso por los cuatro discos del cantante.


El setlist dejó ausencias como la de su tema más conocido en España, 'Hope there’s someone', sorpresas como una versión sinfónica y desgarrada del 'Crazy in love' de Beyoncé y aciertos tan ovacionados como 'Cut the world'. Maravillosa interpretación de 'I fell in love with a dead boy', con un silencio tan emocionante como intenso en su preludio.

El trabajo de la Orquesta Titular del Teatro Real, bajo la batuta de Rob Moose, fue intachable, con unos arreglos orquestales deliciosos que hacen aún más placenteras composiciones, ya de por sí impecables, como 'Dust and water' o 'Cripple and the Starfish', un tema lleno de reflexiones que dejan entrever el mapa emocional del artista.

Ya al final de la actuación, en 'Her eyes are underneath the ground', subía el último telón para hacer visible a la orquesta que le acompañó durante todo el concierto, cosechando una prolongada ovación de un público con una media de edad más baja que la que suele acudir al Real el resto del año. Entre vítores sonaba 'You are my sister', cerrando una noche tan bella que muchos habrían agradecido que hubiese sido eterna. 


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