lunes, 4 de agosto de 2014

La agridulce belleza del jazz

Filmin Music Fest


Estamos acostumbrados a idolatrar a quienes están detrás de nuestra música favorita, a aquellos que, frente a nosotros, sus seguidores, son la reencarnación aparente del ser perfecto. Tal vez sea la sensibilidad que emanan, quizá su magnetismo y carisma o tal vez la creatividad y el sentimiento que despiertan. Todos hemos llegado a colocar en un pedestal imaginario a ese artista de doble cara: la que muestra frente a sus fans y la que utiliza en su vida privada y que pocos conocen verdaderamente.

Apenas existen documentales que se detengan a retratar a una estrella por completo. La atención siempre recae sobre la parte más jugosa, pero este no es el caso. 'Let’s get lost' es una producción del famoso fotógrafo y director estadounidense Bruce Weber, que vio la luz en 1988, pero que no llegó a España hasta 2009, en la que se cuenta la vida del trompetista de jazz Chet Baker. Un interesante recorrido por sus experiencias y pensamientos que se complementa con material de archivo y testimonios de sus esposas, hijos y conocidos, dejando patente el ser tan complicado que era el músico. Amante de los coches y las mujeres, su relación con las drogas se hace visible en un hombre en plena decadencia con tan sólo 57 años.

Admirado por grandes artistas como la actriz Marilyn Monroe, de joven emanaba un gran atractivo y carisma, algo que escondía a una persona sin capacidad de compromiso que nunca tuvo claro su cometido en la vida. Sus esposas y novias recalcan la facilidad para enamorarse de un hombre que eclipsaba, que llenaba sus vidas con sólo su presencia, pero que tan pronto las amaba como las abandonaba, al igual que a sus hijos, con los que se aprecia una relación muy fría. Detalles personales que dejan entrever el verdadero carácter de un virtuoso del jazz que utilizaba la lástima como arma de conquista e instrumento de una ilusión romántica. Como muestra de ello, Weber incluye una anécdota en la que Becker pierde toda su dentadura y las diversas versiones que se conocen al respecto.


La cinta fue toda una innovación en el ámbito documental al dejar al espectador que participe de una manera inconsciente, interpretando el material que se le ofrece. No se intenta mitificar ni romper la imagen de un ídolo, como suele ocurrir en muchas biografías, sino que el director trata con suma delicadeza a un hombre por el que siente fascinación y trata de conocer en mayor profundidad. Un trabajo que se ganó una nominación al Oscar al Mejor Documental en su mismo año de estreno.

Con un ritmo pausado y algunos de los temas más reconocidos del trompetista, la cinta eleva al joven Becker para destronarle en su madurez. Un fantástico guión que viene acompañado por una fotografía en blanco y negro elaborada por el cineasta norteamericano Jeff Preiss. Imágenes realmente tétricas, sin apenas matices, pero de un gusto exquisito, que se complementan con los movimientos de cámara suaves e hipnotizantes de la famosa cámara de Weber, una Rolleiflex.

El desencanto y autodestrucción de una estrella del jazz que, poco a poco, se pierde en la historia y que Filmin Music Fest rescata, en su tercera edición, hasta el próximo lunes 18 de agosto. 'Let’s get lost' es una pieza imprescindible para quienes aprecian el cine que respira arte y que da a conocer a las personas, no a los mitos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario