viernes, 19 de septiembre de 2014

La fragilidad de un imperio

EXTRA!

La vida personal y profesional del conocido modisto francés Yves Saint Laurent llega a la gran pantalla con un biopic dirigido por el actor Jalil Lespert en su debut como director. Contando con el apoyo de quien fue compañero sentimental del diseñador, Pierre Bergé, el autor nos muestra, entre los espacios más oscuros de su existencia, la sensibilidad y el talento de uno de los personajes más importantes e influyentes del mundo de la moda de todos los tiempos.

La película, narrada a través de los ojos de su amante, arranca en el año 1956, cuando Laurent (Pierre Niney), nacido en Oran (Argelia), comienza a trabajar para la firma francesa Dior en París, siendo uno de los más jóvenes hasta el momento. Por aquel entonces, el diseñador conoce a Bergé (Guillaume Gallienne), con quien mantiene una relación sentimental que se refleja como un pilar fundamental de la historia. Tras demostrar el talento que posee, Christian Dior (Patrice Thibaud) le elige como sucesor en el cargo de director artístico de la firma poco antes de su muerte.

Ya en la dirección de la importante casa de moda, Laurent se ve obligado a acudir al servicio militar de Argelia, para acabar siendo ingresado en un psiquiátrico por trastorno bipolar. Desde ese momento, Laurent es sustituido en Dior por sus detractores, que no dudan en aprovechar dicha situación. Tras estos acontecimientos, el artista decide lanzar su propia firma de moda junto con Bergé, tomando medidas legales contra su antigua empresa y sufriendo las consecuencias de la fama, las drogas, el sexo y la depresión.


Cabe destacar la soberbia interpretación del reparto, sobre todo en el caso de Pierre Niney, capaz de mostrar la fragilidad y vulnerabilidad de un genio. Acompañadas de una banda sonora excelente y una fotografía cuanto menos interesante, se muestran escenas que podrían analizarse como pequeñas y sorprendentes piezas independientes. Sin embargo, no podemos pasar por alto la falta de evolución de los personajes.

Con una ambientación impecable, en la que las creaciones del diseñador tienen gran protagonismo, la cinta realiza un acertado recorrido por sus prendas y colecciones más significativas, como el primer esmoquin femenino o el homenaje al pintor Piet Mondrian. Dándose una separación clara entre la vida personal del modisto y su faceta profesional, hay momentos en los que el espectador puede desorientarse ante la falta de continuidad y el desconocimiento ante los personajes que rodean al protagonista.

Una historia de amor entre telas protagonizada por uno de los personajes con más talento y sensibilidad del mundo de la moda que reflexiona sobre las vueltas que da la vida y el error que supone empeñarse en tenerlo todo hasta acabar olvidándonos de nosotros mismos.


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