jueves, 16 de octubre de 2014

Buenrollismo para el sábado por la noche

EXTRA!

El centro neurálgico de no pocas tribus urbanas que se solapan y renuevan, Malasaña, cuenta entre sus calles con multitud de salas de teatro alternativas a la sombra del Lara, quizá su estandarte más burgués. El Teatro Alfil, veterano del Off Madrid, goza de una generosa cartelera y del respaldo de una compañía, Yllana, que simpatiza con hipsters y heavies del barrio en su espíritu irreverente, reflejado en la naturaleza de los espectáculos que presenta.

La disposición del interior de la sala concuerda con el show que la compañía  Al Tran Trán improvisa cada sábado a las 22.30 h. Mesas donde degustar una exquisita cerveza y butacas, si no se ha tenido tanta suerte con el asiento, crean una atmósfera distendida para el espectáculo que los artistas eligen llamar 'La última noche'.


Al Tran Trán mezcla humor, teatro y música a partes iguales, pero distintas en su calidad de ejecución. Los deseos del público, resumidos en papeletas, son el hilo conductor de la producción, en la que el carpe diem y el buenrollismo pasan a ser dos personajes más. La compañía, que ya ha actuado en salas como la Tis, el Teatro Casa de Vacas o el Teatro Arlequín, imparte además cursos de improvisación musical para los más atrevidos.



Ángel Hidalgo Cantizani, Rubén Hernández, Pau Pérez, Daniel Sota y Antonio Turuta demuestran talento a la hora de improvisar guitarra en mano, deleitando al respetable con unas bonitas y personalísimas voces, pese al no tan brillante audio de la sala. La estética rarista de sus personajes puede desconcertar, de manera similar a las improvisaciones teatrales, que flojean si se comparan con sus análogas musicales.

Un espectáculo fácil de digerir que no supera la hora y media, tiempo suficiente para que los cinco canallas te hayan convencido de que siempre, a veces, o, por lo menos, el sábado por la noche, uno debe vivir como si no hubiera mañana.


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