martes, 4 de noviembre de 2014

The National conquista al público del MAD Live!

EXTRA! 

Por cualquier amante de la música en directo es sabido que, si algo le falta a Madrid, más que una playa, es un festival de las características del Primavera Sound de Barcelona o el Festival Internacional de Benicássim. Mucho se ha hablado de si el motivo de esta carencia tiene que ver con la falta de espacios para llevar a cabo un evento de estas características o si más bien se debe al fracaso de anteriores intentos. Tampoco ayuda ese 21% de IVA sangrante que sufre el mundo de la cultura desde hace dos años, soportando España el impuesto más alto del sector en toda la Unión Europea.

Por suerte, en ocasiones llegan a la ciudad iniciativas como el festival MAD Live! que Sony llevó al Palacio de los Deportes (ahora Barclaycard Center) el pasado viernes 31 de octubre. Con un cartel sin nada que envidiar a los macrofestivales que se celebran cada verano por toda la geografía española, tres fueron los responsables de que se agotasen las entradas de una cita que muchos recordarán durante años: Mando Diao, The Kooks y The National.

El evento arrancaba poco después de las cinco de la tarde con Jack Knife, el grupo elegido por el público a través de la red, entre multitud de bandas que lucharon por abrir el festival. Una pena que los directos de Belako, The Orwells y Grises pillasen a muchos saliendo de la oficina o tomándose el primer café de la tarde en un horario que no se correspondía a ninguna de sus propuestas. 

Tampoco sirvieron para llenar el Palacio, que estos primeros grupos sólo dispusieran de 40 minutos por actuación y que una vez dentro del recinto, el público ya no tuviera opción de salir, un hecho incomprensible para el comprador de entrada de pista que tendría que haber aguantado en pie durante ocho horas en caso de querer disfrutar de todos los grupos del incuestionable cartel.


A las ocho de la tarde, el Palacio de los Deportes se llenaba para disfrutar de la propuesta bailable y futurista de los suecos Mando Diao, que revolucionaron al público desde que abrieron con 'Good knows' hasta que sorprendieron subiendo al escenario a la cantautora Zahara, con la que españolizaron un 'Sweet we dreams' que, aunque permitió lucir las cualidades vocales de la artista, impuso un extraño pause en el ritmo de la actuación.

La esperada y prolongadísima 'Gloria' llegó antes de ese 'Dance with somebody' que años después sigue sirviendo para enloquecer al público antes de despedirse con 'Black saturday'. Sus diez años de trayectoria se condensaron en poco más de 40 minutos que sirvieron para mover cientos de caderas y firmar el primer gran concierto de la noche.

Lo de Cycle fue algo surrealista, sobre todo al aparecer en escena tras despegar la noche con el concierto de Mando DiaoPresentes en el festival para sustituir el hueco de The Zombie Kids, el grupo de Carlos Calderón y La China Patino presentó su post punk sintético ante las caras de asombro de buena parte del público. Los madrileños defendieron con todas sus fuerzas una actuación que destacó con su reciente 'Saturday girl' y el clásico 'Confusion!!!'. Seguramente Grises habrían aprovechado más su turno, ya con el Palacio expectante ante los dos cabezas de cartel.


A las diez de la noche, la atractiva propuesta de los ingleses The Kooks se hizo con un público entregado desde el principio a sus letras facilonas y ritmos pegadizos. El grupo de Luke Pritchard mostró soltura en escena, donde brillaron clásicos como 'Always where i need to be' y 'Naive'.

El suyo fue un directo sobresaliente donde hubo la sensación de que los de Brighton se encuentran más cómodos interpretando sus temas más consolidados que los de su último trabajo, 'Listen', del que destacó un aplaudido 'Bad habit'. 'She moves in her own way' y 'Junk of the heart (happy)' siguen dotando de energía los conciertos de una banda con futuro.

Poco después de las 23.30 h., la elegancia innegable de The National salió a escena entre grandes ovaciones y la compañía del brillante músico Sufjan Stevens. La magia que rodea a uno de los grupos más importantes de la actualidad reinó desde que los chicos de Matt Berninger tocaron la primera nota de un delicado 'Don’t smallow the cap' con el que abrieron su actuación de casi dos horas, en cuya primera parte también destacaron 'I should live in salt' y 'Afraid of everyone'.


Entre los momentos más especiales de la noche, la estremecedora versión de 'Squalor Victoria' en la que Berninger retorció su voz y magnificó esa melancolía e introspección que rodea a su figura, sin restar mérito ni a la batería de Bryan Devenford ni a las guitarras de los gemelos Dessner. También brillaron la maravillosa 'I need my girl' y un 'Terrible love' que el vocalista del conjunto de Ohio bajó a cantar entre sus seguidores.

Entre cabezazos con el micrófono y el afán del cantante por arrojarse al público hasta el punto de perder las gafas durante unos segundos, el recital llegó a su desenlace con una emocionante 'Vanderlyle crybaby geeks' interpretada por toda la banda a capella, poco antes de que se encendieran las luces del Palacio, devolviendo a la realidad a las miles de personas que vivieron un directo lleno de sensibilidad y amor por la música. El arte de The National ayuda a quien le escucha a ser más él mismo a través de sus creaciones, siendo esa generosidad la que, probablemente, les acabará convirtiendo en leyenda.


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