lunes, 17 de noviembre de 2014

Treinta años de consumo responsable

EXTRA!

El 25 de octubre de 1985, Enrique Tierno Galván inauguraba la primera edición de Biocultura en el Pabellón de Agricultura de la Casa de Campo. Tres décadas después, la feria de productos ecológicos y consumo responsable continúa defendiendo la importancia de saber alimentarse y cuidar de la naturaleza obteniendo de ella lo que puede darnos a través de unos procedimientos cuidadosamente elegidos.

A día de hoy, la cita se lleva a cabo anualmente en cuatro grandes capitales españolas: Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao. Mil expositores y cerca de 170.000 visitantes anuales confirman el auge de una feria que aglutina miles de productos ecológicos certificados, donde también es posible encontrarse con subsectores como bioconstrucción, textil orgánico, movilidad sostenible o energías renovables. ¿Estamos ante una revolución invisible que cada vez cuenta con más seguidores?

Los hechos son que España es el primer productor de la Unión Europea en superficie ecológica, que el país ocupa los primeros puestos de las exportaciones mundiales de productos ecológicos y que el consumo nacional de alimentos orgánicos está teniendo unos incrementos del orden del 10% anual, algo a lo que sin duda ha contribuido la feria que dio el pistoletazo de salida al movimiento bio en España.

Entre los visitantes que asistieron a la edición que tuvo lugar del 13 al 16 de noviembre en Madrid IFEMA, las conversaciones sobre formas alternativas de consumo, producción, educación y construcción fueron una constante. Aunque cuando uno acude por primera vez puede temer encontrarse con gurús delirantes, lo que prevalece en Biocultura es el expositor y el visitante que aspira a llevar a cabo forma de vida. La práctica del yoga y la meditación, la dieta vegetariana, el cuidado del medio ambiente y la cooperación en organizaciones sociales tienen poco de prácticas alocadas y mucho de concienciación con uno mismo y con el mundo que le rodea.


Además de poder volver a casa con el carro de la compra lleno, el visitante pudo asistir a conferencias sobre alimentación, plantas medicinales y hasta una charla con la coportavoz de EQUO Madrid, Inés Sabanés. Sorprende la cantidad de jóvenes emprendedores que se han lanzado a lanzar sus negocios en el sector, así como el éxito de los showcookings, donde se puede aprender a elaborar una cocina sana, sabrosa y sostenible viendo trabajar a diferentes chefs mientras decenas de personas apuntan las recetas.

Si uno ha descubierto recientemente su intolerancia a la lactosa, en Biocultura puede probar leches vegetales para elegir la suya. Catar antes de sacar el monedero es algo que se practica en todos los stands de la feria, una práctica que también ayuda a los que comienzan una dieta vegetariana y quieren encontrar sus marcas y sabores favoritos para no equivocarse. Lo integral, natural y artesano no tiene que salir caro si se sabe elegir. Las ofertas abundan y el trato directo con las marcas en la feria beneficia a todos.

En un tiempo en el que tantas cosas son efímeras, treinta años de celebración parece un milagro. Lo que está claro es que cuidar nuestra salud, la del medio ambiente y la del planeta es una decisión como consumidor que cada uno debe tomar. Reflexionar sobre ello, sin embargo, parece de sentido común.



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