viernes, 28 de noviembre de 2014

Un fuego que nunca quema

EXTRA!

Cuántas veces hemos querido tomarnos la justicia por nuestra mano y no hemos podido porque nuestra moral nos ha detenido. El sufrimiento a veces nos ciega y sólo nos permite ver un único camino, el del odio. Sin embargo, esa teoría que todos conocemos de que, ante un hecho doloroso, lo mejor es superarlo o aprender a vivir con ello, perdonar y seguir adelante, puede ser irrealizable para quien piensa que es más acertado el famoso ojo por ojo y diente por diente.

La venganza ante ese calvario es lo que nos presenta el director vasco Luis Marías en su último trabajo, 'Fuego', disponible en la cartelera española a partir del viernes 28 de noviembre. Un film protagonizado por José Coronado en el papel de Carlos, un policía que pierde a su mujer en un atentado terrorista de ETA, cuya hija, Alba (Aida Folch), acaba postrada en una silla de ruedas al perder ambas piernas. 11 años después, ninguno de ellos ha podido superar aquel traumático incidente. Carlos no acepta el contacto humano y busca paliar su dolor a toda costa, por eso decide conocer a la familia del asesino, la esposa, Ohiana (Leyre Berrocal), y su hijo, Aritz (Gorka Ufiaurre).

Un thriller bien realizado siempre mantiene la atención de un público impaciente, algo que aquí no ocurre. La idea resulta tentadora, pero los diálogos son repetitivos y la película no es capaz de controlar la tensión ni siquiera en su desenlace. Querer trabajar varias tramas en tan poco tiempo hace que no se desarrollen correctamente ni el guión ni los personajes, que pueden acabar siendo hasta irrisorios. Coronado parece la sombra de lo que un día fue por la falta de credibilidad de su papel, algo que también les ocurre a Aida Folch y a Berrocal, quienes al menos consiguen destacar en el clímax de la historia.


En cuanto al resto del reparto, Montse Mostaza se mete en la piel de la antigua amante de Carlos que, aunque forma parte de una subtrama que podría omitirse sin problema, entrega una interpretación más que correcta. Lo mismo ocurre con Jaime Adalid, Mariusz, el compañero de Alba, que pone la nota cómica con una especie de acento polaco a una cinta que no lo necesita y que aturde a un espectador que intenta sumergirse en alguna clase de tensión. Mención especial para Ufiaurre, que despliega encanto con su inocencia, siendo el único al que vemos evolucionar al ir descubriendo la identidad de su padre.

La labor escénica consigue más que el guión gracias al notable trabajo del director de fotografía Pau Monràs, que nos ofrece una pequeña muestra de la misteriosa atmósfera del municipio costero de Lekeitio (Bizcaia). Totalmente acertada la ubicación y también su banda sonora, a manos del compositor bilbaíno Aritz Villodas, aunque en algunas escenas suene repetitiva con un violín bastante inoportuno que acaba sumándose a la inverosimilitud de la narración.

Después de los estupendos largometrajes españoles que se han presentado en los últimos meses en la cartelera, 'Fuego' cumple con muy pocas expectativas pese a que podría haber brillado con una cuestión tan potente a la par que delicada como la angustia de las víctimas de un ataque terrorista. Estamos acostumbrados a ver siempre los hechos, pero son pocas las películas que nos destapan el dolor posterior. Parece que sigue siendo imposible reflejar ese sufrimiento con cierta verosimilitud.


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