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viernes, 5 de diciembre de 2014

El ardor del amor maternal

EXTRA!

Mientras que multitud de directores se sirven de historias artificiosas y miles de críticas salen a la luz cuestionando su verosimilitud, otros prefieren utilizar extractos que la propia vida nos proporciona y que muchas veces son más sobrecogedores de lo que pensamos. Un claro ejemplo de cómo dejar el dramatismo convencional a un lado es 'Mommy', el nuevo largometraje del cineasta canadiense Xavier Dolan, que aterriza en la cartelera española el viernes 5 de diciembre. Un trabajo que no pasará desapercibido después de haber triunfado en la última edición del Festival de Cannes, donde compartió el premio del jurado con el mítico Jean-Luc Godard.

En una Canadá distópica en la que los padres tienen la posibilidad de abandonar en hospitales a sus hijos enfermos, Diane Despres (Anne Dorval) mantiene internado a su hijo Steve (Antoine-Olivier Pilon) por padecer TDAH, un desorden de hiperactividad que le genera fuertes brotes de agresividad. Junto a su vecina, Kyla (Suzanne Clement), completarán un trío basado en una relación conflictiva emocionalmente pero de apoyo mutuo para salir a flote en una realidad en contra.

Con un elenco de lujo, la gran sorpresa la da el joven Pilon, que se mete en la piel de un personaje de gran complejidad. Su necesidad de cariño y comprensión choca constantemente con los arrebatos incontrolados de ira. El actor se luce incluso a través de su mirada, mostrando una labor maravillosa en lo que puede ser el comienzo de una exitosa carrera cinematográfica. Por su parte, una sensacional Dorval logra transmitir compasión, empatía e impotencia gracias al fantástico trabajo que realiza, al mismo nivel que su otra compañera de reparto, Clement, que aporta un toque cómico y emotivo muy elegante, completando esa labor de sutilidad con la que Dolan juega en sus películas.

La anarquía en su guión evidencia que no estamos ante un drama cualquiera. Los sentimientos son el elemento principal de una historia que, aunque a algunos les parezca distante por su temática, conmueve e hipnotiza a través de su frescura y el tratamiento sincero del autor. Es curioso que su ritmo irregular no resulte incómodo, alargando las escenas de mayor intensidad para regocijo del espectador.


Llama la atención el uso del ratio visual 1:1, algo que al principio parece tan sólo un capricho del canadiense, pero que muestra el aprisionamiento en el que se ven inmersos los personajes, una sensación frustrante e hipocondríaca que el público experimenta con ellos, algo que también ocurre en las escenas en las que el trío respira tranquilo y sin miedo, momentos que Dolan acompaña técnicamente con secuencias de absoluta belleza.

Como guinda, la maravillosa banda sonora delata la maestría que este joven director de tan solo 25 años posee. Entre su selección destacan Lana del Rey, Celine Dion o el himno de toda una generación, 'Wonderwall' de Oasis, que completa una de las escenas más potentes del largometraje. En contraposición, el admirable uso de los silencios y la falta de iluminación en plena tensión nos hablan de poesía escénica.

Hay pocas películas que rocen la perfección y 'Mommy' es una de ellas. Su realidad dolorosamente palpable emociona y desgarra a partes iguales. Resulta apabullante que alguien tan joven pueda tener tanta magia entre sus manos. Xavier Dolan consigue crecer profesionalmente y deja el listón muy alto para sus próximos trabajos.



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