viernes, 19 de diciembre de 2014

Un retrato mejorable del pintor de la luz

EXTRA!

A lo largo de la historia del cine han sido muchas las películas que han llevado a la gran pantalla la vida de 
cantantes, escritores e incluso cineastas, pero no todas han logrado el éxito que querían. 'Mr. Turner', que llega a las salas españolas el 19 de diciembre, es un claro ejemplo de cómo un largometraje con mucho que aportar puede quedarse en un simple intento.

El biopic del director y guionista Mike Leigh ('El Secreto de Vera Drake', 'Happy: Un cuento sobre la felicidad') nos deja con ganas de más y, al mismo tiempo, nos hace sentir que sobra metraje. A pesar de la dureza de la crítica, la producción ha sido reconocida con premios al mejor actor protagonista (Timothy Spall) en el Festival de Cannes, el Círculo de Críticos de Nueva York y los Premios del Cine Europeo; mejor actor y director en el Festival de Sevilla, premio de la National Board of Review (NBR) a mejor película independiente del año y obtuvo dos nominaciones - incluyendo mejor película - en los Satellite Awards.

El film narra la vida del pintor británico del siglo XIX J. M. William Turner (Timothy Spall). El ilustre miembro de la Real Academia de Artes vive con su padre, William Turner (Paul Jesson), con el que tiene una relación especial debido a su colaboración en la preparación de pinturas, óleos y la venta de cuadros; y con su ama de llaves, Hanna Danby (Dorothy Atkinson), de quien está secretamente enamorado.

El creador es un personaje singular con relaciones excéntricas, un matiz sin el que sería imposible entender la historia. Un hombre que lleva la típica vida de un reconocido artista de la época: amigo de aristócratas, visita burdeles y viaja constantemente en busca de inspiración. Sin embargo, según va envejeciendo ve cómo sus capacidades se van deteriorando, llegando a ser diana de burlas entre la sociedad. Esto, acompañado por lo afectado que se encuentra por la muerte de su padre, hace que decida aislarse.


Timothy Spall ('El discurso del rey') representa fielmente el carácter extraño de un hombre poco común, característica que necesariamente debe apreciarse en su versión original, con unos tonos que parecen gruñidos más que palabras. Los personajes de Paul Jesson ('Todo o nada') y Dorothy Atkinson ('Una guerra feliz') son de vital importancia para entender la época que se está representando, haciendo que el público se asombre ante la complejidad de sus papeles.

Podría tratarse de una obra maestra a nivel fotográfico y de vestimenta, aspectos que logran que el espectador se meta de lleno en el largometraje. La alternancia de preciosos paisajes verdes con ciudades y mercados grises, junto al misterio que envuelve cada escena gracias a su banda sonora, supone una acertada elección. Lo que probablemente genere críticas es el hecho de que el director no logre su objetivo de entregar una historia lo suficientemente interesante para el espectador medio. Algo que, unido al hecho de que no se muestre el proceso de creación pictórico, distancia al público de la parte más interesante.

Se trata, por tanto, de una película que podría haber sido una verdadera obra de arte y que, aunque se queda a medio camino, escapa a los clichés a los que nos tiene acostumbrado el género. Destinada, eso sí, a un público amante de la Historia, las artes plásticas y la vida de un pintor que, como en muchos casos, no llegó a ser reconocido hasta años después de su muerte.


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