sábado, 13 de diciembre de 2014

Una interpretación soberbia del padrino del soul

EXTRA!

Cientos de nombres van sumándose año tras año a nuestra historia. Personas que nacieron con una estrella y son mundialmente conocidas por su trabajo. Pero padrino del soul sólo hay uno: el cantante y compositor James Brown. Un hombre que no necesita presentación, ya que todos hemos cantado y bailado sus éxitos en más de una ocasión. Sin embargo, pocos saben que fue un gran amigo y mecenas, pero también alguien muy temido, sobre todo, por su banda, a la que dirigía con una disciplina casi militar.

A tan sólo poco más de una semana para que se cumplan 8 años de su fallecimiento, se estrena su biopic 'I feel good', que llega a la cartelera española el viernes 12 de diciembre. Un proyecto presentado por el director norteamericano Tate Taylor y producida por el mismísimo líder de los Rolling Stone, Mick Jagger, que recorre la vida del showman Brown (Chadwick Boseman) desde su triste infancia en el seno de una familia disgregada y sumida en la pobreza hasta su máximo ascenso al estrellato, forjándose como una de las figuras más prestigiosas del siglo XX.

El papel realmente intimida, pero Boseman transmite a la perfección su carisma con la energía inagotable de un ciclón. Ya sea interpretando al joven como al anciano músico, el actor realiza un trabajo arrollador, destacando su trabajo en el escenario, sobre el que emula de forma notable cada uno de sus movimientos. Junto a él, equilibrando su faceta más tiránica, se encuentra su amigo Bobby Byrd, interpretado por Nelsan Ellis, quien se muestra muy elegantemente al lado de su compañero,aunque incapaz de sobresalir frente a la espectacularidad del anterior. Ante la cámara también desfilan el cantante Aloe Blacc, con un papel secundario, y hasta el propio Mick Jagger.


Pese a comenzar de forma arrebatadora, la trama pierde fuerza en su desarrollo debido a las múltiples personalidades del personaje que quedan en suspense. Los constantes flashbacks tampoco ayudan a mantener la atención de un espectador que presencia ciertas escenas de las que espera una explicación que no obtiene. Bien es cierto que, a través de una película, es complicado conocer al gran James Brown, pero resulta más llamativo presentar al público algo diferente, ese lado oculto de la estrella. Sin embargo, las actuaciones llenas de vitalidad y la ruptura de la cuarta pared logran que el largometraje se agilice y que al menos mejore con respecto a otros biopics.

La banda sonora se compone de grabaciones originales del actor y algún que otro playback que no pasa muy desapercibido. La combinación de temas musicales es más que perfecta y representativa, con canciones como la mítica 'It’s a man’s world', 'Please, please, please' o, la que ha servido de título en España, 'I got you (I feel good)'. Un repaso exhaustivo por sus grandes éxitos que encajan con una fotografía bien cuidada y contextualizada, labor del director sudafricano Stephen Goldblatt.

Parece que Tate Taylor ha querido ir a lo seguro con 'I feel good' cuando podría haberse ganado al público mostrando a ese otro James Brown. Dos horas y media de soul, anécdotas, sentimientos y de un Chadwick Boseman arrebatador, cuyo trabajo salva a la cinta de acabar siendo otro biopic más. No sería de extrañar que el actor recibiera alguna nominación más que merecida en la próxima edición de los Oscar.


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