martes, 20 de enero de 2015

El canto a la vida de La Fura dels Baus

EXTRA!

La Fura dels Baus lleva 35 años desarrollando un lenguaje, estilo y estética propia ante la que millones de espectadores se han rendido en miles de representaciones por todo el mundo. La compañía, que se caracteriza por explotar la idea de espectáculo total, ha encontrado en la puesta en escena operística un territorio perfecto para desarrollar su creatividad. La que muchos consideran la obra más popular del siglo XX, 'Carmina Burana' de Carl Orff, se representó del 16 al 18 de enero en los Teatros del Canal, espacio madrileño donde La Fura ya mostró su 'Titus Andronicus' a finales de 2010. El montaje, de 80 minutos, arranca con el célebre himno 'O Fortuna', con el que también concluye.

Basado en 24 poemas a partir de textos del siglo XIII que hablan del placer terrenal de vivir, del vino, del amor y las mujeres, La Fura dels Baus replantea el papel de los cantantes, actores y coro a través de impactantes proyecciones escénicas en las que elementos como el agua y la luna remiten al goce de los placeres terrenales, siempre con una mirada crítica hacia los estamentos sociales y eclesiásticos de la época.

Pese al posible prejuicio de los que sostienen que 'Carmina Burana' debe programarse sin envoltorio, como una cantata de concierto, se debe calificar de acierto tanto la idea visual de la compañía catalana como la elección de sus solistas, que además de brillar como cantantes realizan un complejo trabajo actoral, entre paseos por la platea y números trepidantes. La provocación característica de La Fura se traduce en las fragancias primaverales con las que se rocía al público y los litros de agua que reciben las primeras filas en un espectáculo que ya han visto más de 100.000 personas. El maquillaje, básico pero con rasgos fuertes, encaja bien con un vestuario sin pretensiones.


Además de la maravillosa orquesta dirigida con maestría por Víctor Pablo Pérez, que se encuentra envuelta durante toda la representación por un cilindro de diez metros de diámetro en el que se proyectan imágenes de cascadas, deshielo y éxtasis florales, el Coro de la Comunidad de Madrid lleva a cabo una labor esencial como extensión de los solistas de la que salen victoriosos, a pesar de la dificultad añadida de cantar divididos por la imponente orquesta.

Escenas como la de la vendimia, con Luca Espinosa sumergida en un taque de agua y un grupo de ninfas a su alrededor, o la magnífica concepción escénica y musical de 'Tempus es iocundum', con la soprano Amparo Navarro desplazándose en grúa y el contratenor Vasily Khoroshev dándole la réplica, hacen de esta versión un acierto al que el escenario de la Sala Roja se le quedó pequeño.

Los efusivos aplausos con los que el público reconoció el trabajo del amplio equipo humano (más de 100 artistas) del espectáculo dirigido por Carlus Padrissa demostraron que la grandeza de la pieza de Carl Orff está más viva que nunca. Una experiencia irrepetible de notable riqueza rítmica y admirable impacto visual.

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