viernes, 6 de febrero de 2015

La barbarie yihadista

EXTRA!

La religión, la economía y la política son las cuestiones que más disputas y enfrentamientos generan, llegando a extremos inhumanos difíciles de concebir. Como por desgracia sabemos, uno de los temas de mayor actualidad en las últimas semanas son los graves atentados que los grupos yihadístas están llevando a cabo utilizando ciertos ideales religiosos con los que buscan justificar actos llenos de crueldad. Dejando estos hechos a un lado, siempre hay una pantalla grande para concienciar y explicar situaciones tan complejas.

Como agua de mayo llega a la cartelera española, a partir del 6 de febrero, el largometraje del director mauritano Abderrahmane Sissako, 'Timbuktu', una producción que cobra fama gracias a su nominación a los Oscar como mejor película de habla no inglesa. Basada en hechos reales, nos traslada a la República de Mali, cuando hace poco más de dos años, la población tuareg se vio oprimida por grupos extremistas islámicos que instauraron leyes tiranas con las que las mujeres quedaron sin derechos y se prohibieron actividades tan básicas como escuchar música, reír o jugar al fútbol.

A través de historias cruzadas que a veces llevan a la confusión, la producción vuelca un mayor peso en la trama de Kidane (Ibrahim Ahmed), su esposa, Satima (Toulou Kiki), la hija de ambos, Toya (Layla Walet Mohamed) e Issan (Mehdi A.G. Mohamed), un niño de 12 años al que tratan como a un hijo. Precisamente es Ahmed quien destaca por encima de sus compañeros con diálogos excepcionales cargados de sentimientos postergados. La protección de la familia y de su sustento le llevará ante las autoridades por un acto impensable, protagonizando una de las escenas más intensas y de mayor contraste en la que se reflejan tres visiones islamistas radicalmente distintas.  


Bajo un halo documental del que es difícil evadirse, el drama arriesga con un tema peliagudo que Sissako consigue tratar de forma clara, concisa, sin intenciones ocultas y sin caer en el sensacionalismo. El choque de los enfoques del islam y la diferencia cultural que vive la zona quedan perfectamente plasmados. Es, esta cuestión, la que mejor se desarrolla a lo largo del largometraje en detrimento del desarrollo de los personajes y las tramas.

Rodada en la ciudad de Oulata, limítrofe a Mali, la cinta muestra una tierra tristemente desconocida con paisajes de belleza casi sobrenatural que el director de fotografía Sofian El Fani ha sabido captar en todo su esplendor. Un escenario que adquiere gran peso argumental, revelando la magia que esconden las dunas y que se despliega de forma abrumadora en cada plano general. En combinación con esta naturaleza, la banda sonora fusiona el sinfonismo con elementos más tradicionales de forma exquisita, creando un conjunto armonioso hasta convertirse en poesía exótica.

Probablemente el espectador no sienta en su propia piel las emociones que se intentan transmitir, pero sí la fuerza de su mensaje. 'Timbuktu' requiere un visionado obligatorio para comprender la situación que se vive por el régimen de terror impuesto por los grupos yihadistas que, con la excusa de la religión, actúan bajo sus propios intereses. No hay dobles sentidos, tan sólo un drama que comprime el dolor de un pueblo y que contrasta con la sublime belleza de sus imágenes.


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