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miércoles, 18 de febrero de 2015

Tradición y vanguardia en el barrio de Chueca

EXTRA!

La cocina creativa se va haciendo hueco poco a poco en el centro de Madrid. Son muchos los emprendedores que arriesgan y deciden abrir su propio local con propuestas cada vez más interesantes por la calidad y variedad de su carta. Un claro ejemplo de ello es 'El Palé', en pleno barrio de Chueca, a escasos minutos de Gran Vía. 

Inaugurado hace varios meses en el número 28 de la calle San Marcos, esta tapería restaurante no ha parado de reinventarse hasta encontrar una esencia de la que presume en la actualidad. Su propietario, Gonzalo, cuenta que no fue fácil empezar de cero, sin ninguna experiencia previa en el mundo de la hostelería. Arriesgando y rodeándose del personal adecuado, su idea se ha convertido en todo un acierto.

Lo primero que llama la atención al acceder al local es su decoración, llevada a cabo casi íntegramente con palés de madera que dan nombre al establecimiento. La iluminación, con grandes bombillas colgantes, aportan un agradable ambiente cálido y acogedor. El restaurante cuenta con tres estancias diferenciadas: una pequeña zona chill out donde tomar algo de manera más informal, un salón en la primera planta y otra sala más amplia en la planta inferior.

En la carta destaca una gran variedad gastronómica, accesible a todos los gustos y bolsillos, que también cuenta con platos vegetarianos. Para abrir boca probamos una de las tres ensaladas ofertadas. Nos decantamos por la de rúcula con verduras asadas y queso parmesano aliñada con una deliciosa vinagreta de mostaza dulce. Llama la atención el tamaño considerable de la ración, algo que se repite durante toda la comida.


Más adelante pudimos saborear las mini hamburguesas con cebolla confitada y mayonesa de albahaca. La salsa, de sabor y textura  muy suave, añade un toque personal. El plato incluye seis piezas de carne acompañadas de patatas fritas caseras. No quisimos dejar pasar la oportunidad de probar los gambones con jamón ibérico, uno de los platos estrella del local. El plato, sabrosísimo, conquista al comensal con una presentación que completa una deliciosa mayonesa de albahaca.

El punto dulce lo puso la tarta de mocca y vainilla. Esta delicia, ausente en la carta, es un plato especial del chef que forma parte del menú del día. Destacan en boca su ligero toque a café y su delicada textura. En la carta de postres destaca un apetecible coulant de chocolate, pendiente para nuestra próxima visita.

El restaurante cuenta con menú diario por 10,50 euros que incluye dos platos, postre, bebida y pan. Esta opción está disponible de lunes a viernes, a excepción del jueves, cuando ofertan el mítico cocido madrileño. Además de la excelente calidad de sus productos, el trato del personal y el ambiente es ideal. Una opción a tener en cuenta en el centro de la capital. 

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