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lunes, 2 de marzo de 2015

El triunfo del arte sobre lo banal

EXTRA!

Unos se detienen ante fotografías que les enmudecen mientras otros resoplan al encontrarse frente a la obra polémica del año: el vaso de agua medio lleno del cubano Wilfredo Prieto en una de las galerías españolas más internacionales, Nogueras Blanchard. 20.000 euros cuesta la denominada pieza conceptual que, por cierto, no tardó en venderse. Las luces y sombras de la feria de arte contemporáneo por excelencia, ARCO, volvió a Madrid del 25 de febrero al 1 de marzo.

Raro sería que entre las 218 galerías de este año no hubiese ningún absurdo de esos que sirven para tirar por tierra una feria que acoge piezas de artistas como Kandinski, Tapiès, Barceló y Basquiat. La trigésimo cuarta edición de la cita celebrada en IFEMA cuenta con propuestas que restan valor a la feria, algo que sin embargo no debería afectar al juicio global de la propuesta.

Llamar la atención a toda costa es algo que logran piezas como 'El origen del mundo', un mándala de ropa interior roja realizado por Pilar Albarracín que se expuso (y vendió) en la galería Javier López. Cuando se camina sin destino fijo por la feria, reparando en lo que realmente tiene valor estético y técnico, como nos propusimos hacer durante esta edición, el visitante se emboba ante los cuadros acrílicos sobre canvas en mediano y gran formato de la artista dominicana Hulda Guzmán, que a través de un importante uso de la geometría configura una serie de retratos transgresores.

La televisiva Carmen Lomana y el actor Óscar Jaenada, habituales de la feria, se interesan por buena parte de las obras situadas en los pabellones 7 y 9 de IFEMA, donde más de 100.000 visitantes han disfrutado de una edición marcada por los reencuentros entre galeristas, artistas, coleccionistas y profesionales del mundo del arte en la capital.


Las ventas por este viaje sorprendente por el arte contemporáneo suponen un impacto aproximado de 100 millones de euros en una edición en la que el erotismo ha estado muy presente, con ejemplos como el reflejo sin filtro del mundo gay realizado por el chileno José Pedro Godoy a través de cuadros que muestran una idealización del enamoramiento y la locura del primer amor. La sensualidad se refleja en tonos suaves y atmósferas bucólicas repletas de detalles que se centran en la figura humana.

Un lugar destacado de esta edición lo ocupa la obra de pequeño formato del gaditano Guillermo Pérez Villalta, un artista habitual de la galería madrileña Fernández-Braso que dialoga sobre metafísica y constructivismo en escenarios de marcado carácter surrealista. También brilla la obra del tándem formado por el austriaco Markus Muntean y la israelí Adri Rosenblum, presentes en un cuadro realista de gran tamaño en el que se cuestionan los valores de la imagen y el consumo mediante un retrato psicológico y social de la juventud educada en el capitalismo globalizador.

Mientras algunos hablan de libertad, ironía e innovación para defender piezas banales, decenas de galerías luchan por visibilizar las obras de autores de todo el mundo que conciben sus creaciones como fruto del talento, la disciplina y la técnica que se explican por sí mismas sin necesidad de acompañamientos textuales. Oportunismo para unos pocos y verdadera oportunidad para tantos, ARCO volvió a reunir pasión, curiosidad y buenas dosis de arte en una edición que sigue trazando el camino del arte contemporáneo.



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