lunes, 6 de abril de 2015

El despertar de un sueño

EXTRA!

Un juego en que una silla es un caballo, y la sangre, anilina, y el whisky, té, y se ríe y se llora de mentira, y se cree a pies juntillas en el amor y en la muerte, aunque los dos se acaben cuando caiga el telón. Con estas palabras definía el teatro el escritor Antonio Gala y a ellas puede uno remitirse a la hora de hablar de 'El señor Ye ama los dragones', la pieza estrenada el pasado 18 de marzo en el Matadero de Madrid con autoría del premio Nacional de Literatura Dramática Paco Bezerra y dirección de Luis Luque. Hacía mucho que no se veía en la capital una puesta en escena tan bien pensada, logrando a través del juego de luces que el espectador se olvide de la teatralidad para sumergirse en una pieza nacida de un cuento chino breve de tradición oral que encierra una fábula moral sobre los trastornos que conllevan las grandes revelaciones.

En un edificio en el que sus habitantes están repartidos de forma muy similar a como lo hacen las abejas en sus colonias (abajo los obreros, en medio los zánganos y arriba del todo la abeja reina) vive Magdalena (Gloria Muñoz), una señora de esas que miran de arriba abajo a todo el que se cruza en su camino dejando claro de forma constante y dañina su ridículo sentimiento de superioridad. Inquieta por la visión de una sombra que corre hacia el sótano, se toma la molestia de llamar a la puerta de la madre e hija chinas que viven en el piso más bajo del portal, con quienes en 18 años no ha cruzado una sola palabra. A estos personajes se une una vecina adicta a los telegramas interpretada por Lola Casamayor, que logra mediante su mala leche que el espectador pase de la fascinación a la carcajada siempre que el texto lo decida.

La diversión y la crueldad se mezclan en un montaje redondo en el que una gran pantalla sitúa al espectador al inicia de la representación, para más adelante servir de apoyo a esa atmósfera inquietante a través de diversos visuales. Un espectáculo repleto de humor negro en el que una adorable Chen Lu interpreta en chino su papel de señora Wang y Huichi Chiu borda el personaje de la inteligente y crítica Xiaomei.


Las cuatro actrices están estupendas en una pieza a la que no se le puede sacar ninguna pega por la delicadeza con la que se ha trabajado en cada elemento. Desde la música hasta las proyecciones, pasando por un ritmo perfecto que logra que los 70 minutos de duración se conviertan en una montaña rusa de humor y reflexión, 'El señor Ye ama los dragones' transforma la historia de cuatro mujeres, tres familias y un país en un ejemplo de cómo el ser humano se resiste al cambio aunque para ello tenga que vivir de espaldas a la realidad, haciendo de la ignorancia su bandera.

Oriente y occidente se enfrentan en una comedia de tinte social envuelta por una insólita niebla que cubre la ciudad sin que nadie – o casi nadie – entienda el motivo. El misterio deja paso a la tragedia en un desenlace incontestable que llega cuando ya se ha hablado sin tapujos de una barrera llamada xenofobia.

Dividiendo la obra en infierno, purgatorio y paraíso, el público va ascendiendo de clase social según avanza la obra y subiendo por las plantas de un edificio cuyas paredes hablan del miedo a enfrentarse a la verdad hasta sufrir una revolución que lo cambia todo. Un montaje sobre cómo se desmorona el mundo real mientras se vive en una burbuja que, antes o después, acaba explotando por su propio peso. El tiempo desmorona las famas.


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