viernes, 17 de abril de 2015

El macabro imaginario de Ryan Gosling

EXTRA!

El encanto del cine de autor reside en el sello de identidad que el cineasta vuelca en cada uno de sus trabajos, en esa huella que queda presente en la forma en la que crea sus atmósferas, en la psicología de sus personajes, etc. Cualquier aspecto puede convertirse en una extensión de la creatividad única de un realizador, hasta el punto de que sea posible diferenciar en cuestión de segundos sus películas de las restantes del mercado, algo difícil de conseguir a día de hoy, cuando el público cada vez es más exigente y difícil de sorprender.

Quien también ha querido formar parte de ese cine más personal es el conocido actor canadiense Ryan Gosling, que se sienta tras la cámara para presentarnos su ópera prima, 'Lost River', un largometraje que generó una gran expectación, suscitando opiniones muy dispares, en el último Festival de Cannes y que, a partir del viernes 17 de abril, llega a la cartelera española.

Billy (Christina Hendricks) acude al banco para evitar que su casa sea embargada, pero su única esperanza es trabajar en un lugar inesperado, fuera de lo común y, cuya puerta, que simula la boca de una mala bestia, nos advierte de que, lo que ocurre dentro, puede llegar a ser bastante macabro. Al mismo tiempo, su hijo Bones (Iain De Caestecker), enamorado de su vecina Rat (Saoirse Ronan), intenta evitar un confrontamiento con el violento Bully (Matt Smith). Una historia asentada en las afueras de un Detroit devastado que guarda una misteriosa leyenda bajo su río, donde quedan en pie los pocos fantasmas de lo que un día fue una gran ciudad.

Con un elenco de tal calibre ninguno de ellos despunta en demasía, aunque el problema no reside en las actuaciones, sino en la falta de un perfil psicológico, de ese toque de interés que precisa el espectador para conectar con la película. Hendriks, que comparte protagonismo con De Caestecker, no transmite la empatía necesaria pese a ser una actriz de gran potencial, mientras que su compañero pasa totalmente desapercibido con un papel que se acaba volviendo insulso. Por su parte, la llamativa belleza de Ronan consigue atraernos hacia su fría candidez, pero tan sólo en la superficie, puesto que tampoco termina de profundizar, al contrario de lo que ocurre con Ben Mendelsohn, el banquero Dave, que rebosa un espeluznante y acertado carisma a pesar de no estar al nivel de los trabajos a los que nos tiene acostumbrados.


El guión, también del propio Gosling, se sustenta en la sobreexplotación del sueño americano, esa tierra prometida que en realidad no existe. Potencial no le falta, pero su desarrollo viene marcado por constantes altibajos que pueden hacer que el espectador se pierda. No obstante, su visión no va mal encaminada, resultando atractiva por su poco convencionalismo, aunque tal puzzle pueda jugar en su contra.

El gran colorido de este onírico y maquiavélico mundo configura todo un deleite visual, surgiendo entre la oscuridad intensos tonos violetas, azules, verdes y rojos que conforman un espectáculo digno del belga Benoît Debie, director de fotografía de las obras más indispensables del cineasta argentino Gaspar Noé, como 'Irreversible' (2002) o 'Enter the Void' (2009).

'Lost River' cuenta con demasiadas reminiscencias de los autores favoritos de Gosling, como David Lynch, Terrence Malick o Nicolas Winding Refn, por lo que su propia personalidad brilla por su ausencia. A falta de ese perfeccionamiento, sólo queda ver cómo se desarrolla una carrera que puede aportar interesantes trabajos dentro del cine más arriesgado.


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