martes, 30 de junio de 2015

Enredo entre mafias

Atlántida Film Fest


Multitud de ejemplos demuestran que no es necesario contar con un gran presupuesto para realizar una buena película con la que conquistar tanto a la crítica como al público. A esa fantástica lista de quienes prefieren echar mano de la creatividad antes que del dinero se suma 'Uno tras otro' ('In order of disappearance'), el nuevo largometraje del director noruego Hans Petter Moland que se incluye en la Sección Atlas de la quinta edición del Atlántida Film Fest y que llega a la cartelera española el viernes 15 de julio.

Un sencillo y acertado thriller bajo una atmósfera dramática y edulcorado por un cuidado humor ácido que presenta la historia de Nils Dickman (Stellan Skarsgård), un conductor de quitanieves que es nombrado ciudadano del año por su fantástica labor en las carreteras comarcales. Todo cambia con la noticia del fallecimiento de su hijo, según la policía, por sobredosis de droga. La apacible vida del protagonista cambia radicalmente, dejando atrás a una esposa rota por el dolor para descubrir las verdaderas causas de lo sucedido. Incapaz de aceptar la realidad, Nils inicia una búsqueda imparable que le llevará a sumergirse en un peligroso triángulo entre las mafias noruega, serbia y danesa.

La espesa capa de nieve sobre el suelo nórdico es el escenario principal de la producción, lo que revela la gran influencia del clásico de los hermanos Coen 'Fargo', cuya sombra se aprecia en cada una de las escenas. Ese sabor de intriga construida sobre un amplio repertorio de asesinatos nos hace disfrutar de uno de los elementos clave de la comicidad que ofrece Moland: una interminable lista de víctimas a las que el autor rinde un pequeño homenaje cada vez que escuchamos un disparo, reflejando el nombre del muerto junto a una cruz (según la religión que profese) sobre un fondo negro.

El veterano Skarsgård, actor fetiche del autor con quien colabora desde su segunda cinta, 'Zero Kelvin', no falta en la producción. El hecho de que participe este intérprete ya implica éxito seguro, puesto que a estas alturas nadie duda del nivel de sus actuaciones. Su aspecto frío, muy en consonancia con el ambiente, esconde la incurable herida de quien pierde a su único hijo, transformando el dolor en venganza a sabiendas de que ya nada le devolverá su felicidad y estabilidad.


Junto a él aparece otro gran nombre, el de Bruno Ganz, que encarna al líder de la mafia serbia y se encuentra en igualdad de condiciones que el protagonista, aunque con una postura más cercana a la figura de Marlon Brando en 'El padrino'. Su presencia es un estupendo guiño con toques de parodia a la mítica cinta de Francis Ford Coppola.

En contraposición, uno de los mayores fallos del largometraje lo conforma el antagonista interpretado por Pål Sverre Hagen y no precisamente por su actuación. El guión del danés Kim Fupz Aakeson presenta a un personaje relegado a la pantomima que carece de credibilidad sobre el que recae prácticamente toda la comicidad de la película, ofreciendo una imagen de líder impertinente que se enfrenta a una exmujer que le saca de sus casillas y protagonizando algunas escenas con un comportamiento infantil que entorpece una trama que no necesitaba de este tipo de caracterizaciones.

'Uno tras otro' carga sus armas con ironía, diálogos bien trabajados en los que cabe la crítica al sistema carcelario del país, sencillez y grandes dosis de venganza. Bajo la nevada y claustrofóbica Noruega, Moland da rienda suelta a una historia que se cuece a fuego lento pero que mantiene al público pegado a la pantalla hasta el último minuto. 7,5/10.


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