viernes, 24 de julio de 2015

El lirismo sin complejos de Christina Rosenvinge

EXTRA! 

El sonido íntimo y personal de la compositora y cantante madrileña Christina Rosenvinge se convirtió en el reclamo con el que la famosísima cadena internacional de café Starbucks presentó  el café frío Starbucks Discoveries Cappuccino la tarde del pasado jueves 24 de julio en la terraza de La Casa Encendida de Madrid.

Pasadas las 20.30 h., la artista se presentó enfundada en un vestido largo con motivos florales y acompañada de dos músicos (guitarra y batería) ante las 200 personas que esperaban sentadas en el suelo de la terraza al ritmo de 'Romeo y los demás', tema que recuerda al sonido de 'Tu labio superior' mientras repasa a los hombres que han formado parte de su vida, para volver a 2008 con 'Las horas' y 'Anoche (el puñal y la memoria)'.

Cercana con el público, con quien reflexionó sobre el verano madrileño y la historia de canciones como 'La muy puta' (donde se ríe de sí misma y de la muerte en una especie de cuento gótico) y 'La tejedora', de las más redondas en ese giro hacia lo electrónico que es 'Lo nuestro', su último trabajo discográfico y uno de los más brillantes que se han lanzado en España en lo que va de año, Rosenvinge presume de comodidad ante la guitarra y el teclado con poéticas y complejas composiciones como 'Mi vida bajo el agua'.


Los susurros hipnóticos se mezclan con los aullidos en temas recientes que se adivinan concebidos para vibrar entre sintetizadores y bases programadas en grandes festivales, envueltos en una sonoridad que pasa del desasosiego a la suavidad a gusto de la artista de la melena rubia, que no teme hablar de la situación social en 'Alguien tendrá la culpa', cambiando los coros infantiles del estudio por los del público congregado en una animada canción muy en la onda de 'Eclipse' y 'Anoche'.

Inspirada en una de las figuras más influyentes de la historia de la ciencia y la tecnología, Nikola Tesla, sin el que personajes como Edison y Marconi no habrían sido nada, 'Pobre Nicolás' emana lucidez entre látigos de luz y rayos en la piel, mientras que 'La tejedora' se basa en la gran escultura 'Maman' con forma de araña de la artista francesa-americana Louise Bourgeois, homenaje a la madre que teje la tela de los afectos y queda atrapada en ellos como consecuencia de la sobreprotección.

La que en su día fuera una adolescente rebelde hoy se ha convertido en una musa indie necesaria en cualquier lista de grandes referentes del pop español de los últimos 25 años, a la que hasta el más despistado conoce por aquel clásico 'Chas y aparezco a tu lado' desde el que tanto ha evolucionado, contando con el respeto generalizado de la crítica y el cariño de un público que se entusiasma con el sumo cuidado de sus letras y sonoridad, a lo que se suma una fascinante personalidad.


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