martes, 14 de julio de 2015

Pizza y champán en lo alto de la Gran Vía

EXTRA!

Quien se haya interesado alguna vez por el restaurante italiano Don Giovanni (Paseo de la Reina Cristina, 23), regentado por el carismático chef siciliano Andrea Tumbarello, conocerá la historia de la mujer madrileña (hoy su esposa) por la que el cocinero llegó a los fogones. Su voluntad de crecimiento le ha llevado a escalar hasta la azotea del Hotel Indigo Madrid Gran Vía, donde el pasado 8 de julio se presentaron los maridajes de champán y pizzas diseñadas por el chef.

El sol de julio cubría casi la totalidad de la terraza cuando las primeras piezas salieron del horno. Pese a la elevada temperatura y el espejismo que suponía observar la piscina del hotel, los afortunados presentes no se resistieron a paladear las especialidades que se sucedían por las mesas. Entre las favoritas, la ligeramente picante pizza Andrea – base de tomate y mozzarella, jamón de york, champiñón laminado fresco, salami picante, huevo, orégano- y la sabrosa pizza Napoli, con la misma base pero aderezada con anchoas y aceitunas.

La pizza es un alimento tan agradecido que rara vez causa rechazo en el consumidor. De esta forma, apostar por la especialidad italiana más exportada es un acierto que reportará al hotel más de una alegría, mientras que la elección del champán como acompañante suma un toque de sofisticación propio de un espacio como la azotea del Indigo.


Sin excederse con el tamaño, el espacio decorado recientemente por la arquitecta y diseñadora italiana Teresa Sapei ofrece varios ambientes donde alternar y disfrutar de unas vistas que abarcan desde la Casa de Campo hasta el distrito de Moncloa. En verano, las noches de sábado se amenizan con la música pinchada en directo por un DJ del que también se pudo disfrutar en la presentación. Andrea Tumbarello estaría encantado al ver cómo, según caía la noche, la brisa propia de la planta 12 atizaba a los presentes, volviéndolos propensos a caer en historias de amores por los que se traspasan fronteras.

Para todos aquellos soñadores frustrados, cabe mencionar que el chef que ahora ofrece pizzas en azoteas era economista hasta no hace mucho. Tumbarello, rey de la trufa y conquistador de hoteles como el Indigo o el NH Constanza de Barcelona, comenzó a trabajar como cocinero tras quedar repugnado con la pasta carbonara que le ofrecieron en el que ahora es su templo, el restaurante Don Giovanni, a escasos metros de su casa en el distrito de Retiro. Y de ahí a convertirse en dueño y señor de un universo de comida tradicional italiana sin florituras que apuesta por la calidad del producto y la sencillez de las elaboraciones.

La pizza, una comida sencilla como la filosofía del chef, encuentra su origen entre los antiguos panes romanos y la innovación napolitana del siglo XIX. Además de las anteriormente mencionadas, el comensal podrá disfrutar de la pizza de cuatro quesos o la de champiñón y jamón, dos clásicos imprescindibles. El precio de la pizza mediana con su correspondiente copa de champán es de 15 euros. La andadura particular y romántica de Andrea sigue su curso, esta vez en uno de los hoteles con más personalidad de Madrid. Hedonismo y carácter latino para brindar en las alturas.


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