jueves, 29 de octubre de 2015

Marcas en la piel

EXTRA!

Todo proceso de creación tiene por origen el amor, dejando entrever en sus entrañas la transformación de una idea en una obra más o menos acertada. Mientras que la vida tiende a ser inmoderada, toda pieza artística se debe atener a un acto de comedimiento que se ajuste a unas normas que pongan puertas al campo, estableciendo una lógica que aleje al público de la confusión.

'El cabaret de los hombres perdidos' es un musical galardonado con dos Premios Moliére en Francia y seis Premios Hugo en Argentina, escrito por Cristian Simeón y Patrick Laviosa sobre una idea original de Jean-Luc Revol, dirigido por Víctor Conde en la moderna Sala Verde de los Teatros del Canal. Una de las mayores fortalezas de la producción española se encuentra en el potentísimo reparto que la protagonizan: Ignasi Vidal, Armando Pita, Ferran González y Cayetano Fernández se meten en la piel de unos personajes que hacen de la transgresión y la provocación sus principales baluartes.

El espectáculo, que puede verse hasta el próximo 8 de noviembre en la capital, cuenta la historia de Dicky, un joven que, tras huir de una pandilla de matones, llega a un sórdido salón de tatuajes donde le esperan un tatuador enamoradizo, una transexual llena de cicatrices y un señuelo del destino que conducirá al protagonista hacia su posible porvenir, permitiéndole anteponerse a las consecuencias de su elección. Su sueño de ser cantante parece quedar reducido a cenizas cuando lo que le ofrecen es vender su cuerpo a cambio de un buen puñado de billetes.

La importancia del mundo del tatuaje prima en una producción de 90 minutos que se sitúa en una sala de tatuajes donde también se sirven copas en la que Dicky se irá tatuando los nombres de todos los amantes que van usándolo a su antojo, dando un salto tramposo de la actuación en el cine porno a la prostitución. En el texto radica el gran fallo de una producción a la que poco se le puede reclamar en cuanto a sus actuaciones, escenografía y adaptación, de la que se ha encargado el actor Jorge Roelas. Una escena absurda protagonizada por un alterado Pocoyó y una más que cochina Peppa Pig (en la que el público no puede más que compadecerse de los actores) contrasta con números musicales brillantes como 'El aria de Dicky' interpretada por Cayetano Fernández o la pegadiza habanera 'Pruébalo', que él mismo comparte con Ferran Gonzalez.


Los actores defienden con dignidad unos personajes que no hacen sino demostrar el poder de un intérprete a la hora de dignificar producciones inclasificables. El gusto que da ver a un polifacético Armando Pita, a un acertadísimo Ferran González y a un más que prometedor Cayetano Fernández permite dejar a un lado las carencias narrativas de una pieza pretenciosa inspirada en el 'Cuento de Navidad' de Charles Dickens. Uno de los mejores actores de musicales españoles, Ignasi Vidal, saca a relucir su parte más cómica al mismo tiempo que se mete en la piel de diferentes personajes.

Se nota la mano de Víctor Conde en la dirección, un acierto que se une al trabajo musical de Marc Álvarez con una partitura que por momentos recuerda a Sondheim, tocada al piano en estricto directo. El trabajo coreográfico llevado a cabo por Amaya Galeote dota de movimientos muy precisos a cada personaje, mientras que los elementos escenográficos sirven para usos diferentes en una correcta puesta cercana al pequeño formato con el que el proyecto fue concebido.

Reflexionando sobre cómo las decisiones que creemos correctas pueden llevarnos a sitios equivocados, el trabajo musical, interpretativo y corporal queda eclipsado por una historia que no llega a emocionar a un espectador más pendiente de las excelsas cualidades de los actores que de una trama que deja indiferente.


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