martes, 24 de noviembre de 2015

La bestia humana

EXTRA! 

Partimos de la idea de que la guerra es el dominio de la pasión sobre la razón... y de ahí a la locura colectiva. Con este telón de fondo arranca la adaptación del texto clásico del premio Nobel de literatura William Golding, 'El señor de las moscas', que La Joven Compañía vuelve a poner sobre las tablas del Teatro Conde Duque, espacio habitual de los montajes de una formación que está dando mucho que hablar en los últimos años.

Los niños de una región inglesa son evacuados en avión hasta que uno de los aparatos sufre un accidente y cae el mar, cerca de una isla desierta. Los supervivientes logran ponerse a salvo y no tardan en comprender que para sobrevivir es necesario organizarse. El orden no tardará en dar paso a la sinrazón cuando el miedo y la violencia se impongan a las reglas y la humanidad.

José Luis Arellano dirige una fascinante versión escrita por José Luis Collado que arranca con unas proyecciones sobre una enorme tela que sitúan al espectador hasta descubrir una cruda escenografía en la que destacan lianas y una serie de sobrias plataformas metálicas de diferentes alturas sobre la arena que pisa un reparto de brillantes actores entre los que sobresalen Álvaro Quintana como el razonable Ralph, Jesús Lavi como el inteligente Piggy y Samy Khalil como el impulsivo Jack. Empeñados en acabar con los peligros que les rodean, los personajes se olvidan de que la verdadera bestia se encuentra dentro de sí mismos.


El montaje realiza una profunda reflexión sobre el ser humano, cuestionando su bondad e inocencia, sin llegar a derivar en una lección moral en su desenlace, algo que habría hecho que el texto perdiera credibilidad. La intensidad de la producción va aumentando con momentos de gran goce dramático, como el diálogo central con la cabeza de cerdo por parte de un espléndido Víctor de la Fuente y una persecución taquicárdica protagonizada por Álvaro Quintana antes de que llegue la calma.

Durante 90 minutos, el público reflexiona sobre el comportamiento del prójimo en situaciones límite a partir un grupo de niños que se apropian de una serie de diálogos más propios de adultos que de personas de corta edad. La obra, que podrá verse hasta el próximo 28 de noviembre, mantiene en tensión a un espectador que una vez abandone su butaca podrá presumir de haber disfrutado de uno de los montajes más impactantes y compactos de la actual temporada teatral de la capital. No hay que perder de vista la trayectoria de unos actores cuya juventud es más una fortuna que un riesgo.

La confrontación entre el sentido común y la barbarie esconde una lucha de poderes que nos sitúa frente al lado salvaje que todos llevamos dentro. Si George Orwell reflejaba la tiranía valiéndose de los animales en 'Rebelión en la granja', en 'El señor de las moscas' Golding hace lo propio utilizando a esos niños que el día de mañana deberían estar más cerca de los libros y la serenidad que de los gritos y el espanto. 


2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo con tu crítica, un montaje excepcional en el que la interpretación de estos jóvenes actores te deja con la boca abierta (por no hablar de la preparación física necesaria para mantener el ritmo vertiginoso que llevan durante toda la obra). Como espléndida es también la dirección, la puesta en escena, la escenografía... Le doy un merecidísimo 10

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  2. Muchas gracias por la crítica! Y a Yolanda por su comentario. Me alegro mucho de que os gustara :)

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