martes, 26 de enero de 2016

El que ama gana siempre

EXTRA! 

Las pulsaciones del corazón se aceleran como las olas del mar cuando sube la marea, intensificando sensaciones, olvidándose de horarios, montándose la ilusión en un trapecio donde la vida se convierte en un don constante al que acompaña la alegría, sin miedo al riesgo ni a las caídas que todos acabamos sufriendo. Hablemos del amor, ese estado en el que se desea lo infinito y se acaba aprendiendo que amar es también saber irse cuando ya no se pinta nada.

Hay muchas definiciones del amor y el desamor. Los famosos actores Bibiana Fernández y Manuel Bandera buscan las suyas en 'El amor está en el aire', la última producción escénica de Félix Sabroso, admirado dramaturgo con piezas en su amplia trayectoria como 'La gran depresión', 'De cintura para abajo' y 'Lifting'. Al escritor y director se unen Tao Gutiérrez en la dirección musical, Alberto Puraenvidia en la escenografía, David Picazo en la iluminación, Lope García en la producción ejecutiva y Guillermo González al piano.

Ella fuma y él lee el periódico sin percatarse de su presencia hasta que levanta la cabeza y la ve. Él: no se debe fumar en un teatro; ella: tampoco se debe mentir en el amor; él: yo nunca he mentido; ella: ni yo estoy fumando. Así arranca la comedia musical que el público puede disfrutar hasta el próximo 27 de marzo en el Teatro Infanta Isabel de Madrid, donde una colorida escenografía que se mantiene la hora y media de representación envuelven una producción ligera en la que se recorren las diferentes etapas de una relación cualquiera entre un hombre y una mujer de mediana edad.

Aunque el riesgo de caer en lo repetitivo era considerable, la sucesión continua de canciones populares entre frescos diálogos se convierte en un punto fuerte del  montaje, que encadena temas como 'Yo no soy esa' de Mari Trini, 'Contamíname' de Pedro Guerra y 'Ese hombre' de Rocío Jurado en una acertada selección musical que los actores interpretan, oscilando entre lo cómico y lo dramático de forma continua.


La mordacidad habitual de Sabroso se mantiene en escenas divertidísimas, como esa conversación telefónica en la que los personajes hablan con sus confidentes mientras se debaten entre el autoengaño, la entrega y la pasión ante el encuentro inminente con el otro. El público aplaude, se ríe a carcajadas y hasta tararea unos temas donde Fernández y Bandera se comen el escenario con una trabajada expresividad, aunque sus cualidades vocales no sean excelsas en algunos momentos.

Un gran sofá y una mesa con dos sillas sirven para acoger una serie de escenas que indagan en las relaciones de pareja con cuestiones tan bellas como el enamoramiento y la explosión erótica, tan habituales como la costumbre y los desencuentros, tan dolorosas como la ruptura y la traición. A pesar de que en algunos momentos cuesta seguir el hilo de la obra debido a que lo que se está representando son escenas independientes y relaciones diferentes, el espectador disfruta de los enfrentamientos y encuentros que tienen lugar sobre las tablas gracias al buen hacer de ambos actores.

Félix Sabroso juega con una estructura temporal invertida, comenzando con el fin del amor y avanzando hacia fases anteriores hasta desembocar en esas primeras veces que es preciso sentir para poder entender. 'El amor está en el aire' es dinámica pura, un bombón escénico - menos dulce de lo que parece - donde reírse y sentirse identificado sin perder la sonrisa. Entendiendo la vida como una combustión, el mensaje es claro: quien no se atreva a arder no se quemará pero tampoco brillará por el camino.


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