martes, 21 de junio de 2016

Amistades mentirosas

EXTRA! 

'El hombre es un ser social por naturaleza', decía el filósofo griego Aristóteles. Necesita a los demás para sentirse aceptado y parte de un grupo, pero no siempre se rodea de quienes le gustaría. En las distintas etapas de la vida van apareciendo personas que tienen algo que aportar, para bien o para mal, y a veces las relaciones se alargan innecesariamente, conformándose con tapar los huecos que quedan libres.

'La partida' es una comedia que se estrenó en el año 2009 en Madrid y Barcelona, ciudad en la que está ambientada y de donde procede su director, Óscar Sanz Cabrera. El pasado lunes 13 de junio regresó a la capital para quedarse en la sala principal del Teatro Lara hasta finales de verano. Su realismo es uno de los puntos fuertes de la obra, que obtuvo el Premio Votación Popular al mejor espectáculo y el Premio Especial del Jurado en la 13 Mostra de Teatre de Barcelona.

Juan Lopez-TagleJorge Cabrera y Alfonso Mendiguchia se meten en la piel de tres amigos de mediana edad que se conocen desde la infancia y continúan quedando cada mes para echar una partida. Ricardo trabaja de transportista y su mujer le acaba de dejar, motivo por el que comparte piso con David, un artista tímido que espera su oportunidad. Completa el trío Julio, un hombre de negocios con una aparente vida perfecta. Durante esas reuniones que sirven para ponerse al día y contar lo que a cada uno le interesa, ocultan sus verdaderas cartas, llenas de falsedad y dobles intenciones.


Los amigos están para escucharse, apoyarse y hacer que las penas duelan menos, mientras que los personajes del montaje se centran en la necesidad de la compañía, además de hacer honor a la faceta más egoísta del ser humano, que en numerosas ocasiones busca su propia felicidad sin importarle la de los demás. Así, los protagonistas van demostrando su poco interés por las preocupaciones ajenas en un acercamiento motivado por el puro interés.

Un piso de solteros algo anticuado sirve de escenario principal donde se desarrollan los entretenidos encuentros del grupo. Apoyándose en la gestualidad y con grandes dosis de comicidad, los actores se desenvuelven en sus respectivos roles con sus propias particularidades, como la dejadez de Ricardo y las desesperadas reacciones de David, con las que resulta imposible no reírse.

La comedia reflexiona sobre si merece la pena continuar desahogándose con personas a las que no les importa lo que les cuenten o seguir adelante. Una representación amena que evalúa, durante 75 minutos, la relación de amistad de tres hombres muy dispares que lo único que tienen en común es que sólo miran por sí mismos.

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