viernes, 30 de septiembre de 2016

La edad no depende del tiempo

EXTRA! 

Si hablamos de un director de cine fantástico creador de obras únicas e inclasificables, conocido por alcanzar una poética visual única y reconocible, y de un hombre admirado por millones de personas por convertir en héroes a protagonistas inadaptados y solitarios, nos estaremos refiriendo, sin lugar a dudas, al californiano Tim Burton. Aunque son muchos los que aseguran que poco queda de aquel cineasta que entusiasmó al público con maravillas como 'Eduardo Manostijeras' o 'Big Fish', lo cierto es que el estreno de 'El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares' parece dar un respiro a quienes se llevaron las manos a la cabeza con aquel fiasco llamado 'Sombras Tenebrosas' y con la incomprendida 'Big Eyes', biografía sobre la maltrecha pintora Margaret Keane.

De su pasión desde joven por autores clásicos como Edgar Allan Poe, Mary Shelley y Charles Dickens tiene mucho la forma y la narrativa de la producción, con guion de Jane Goldman, que llega este viernes 30 de septiembre a salas de todo el mundo, adaptando la exitosa novela infantil del escritor estadounidense Ransom Riggs. Cuando Jacob (Asa Butterfield) sufre un duro golpe familiar decide viajar a la costa de Gales, donde acabará descubriendo las ruinas de una particular mansión dirigida por una especie de Mary Poppins - entre lo gótico y lo vintage - llamada Miss Peregrine (Eva Green). Muy pronto descubrirá que los niños que habitan este hogar, además de tener habilidades especiales, guardan un doloroso secreto que les mantiene atrapados en el tiempo.

Burton recupera su afición como cuentacuentos del cine contemporáneo con una fábula que juega con el tiempo pasado y futuro con una serie de personajes entrañables que, una vez más, se deslizan entre la vida y la muerte. Mezclando lo luminoso y lo oscuro, la estética característica del director se hace notar en el diseño de vestuario y la ambientación de un largometraje para toda la familia que provoca sonrisas a través de multitud de referencias a su propia filmografía, así como a las ilustraciones macabras de Edward Gorey y a los iconos cadavéricos del pintor inglés Edward Burra.

Si bien es cierto que el arranque poco tiene que ver con el desarrollo de la trama, en cuanto la amalgama de personajes se va desplegando, ese inicio confuso queda atrás. Enternecen la mayoría de los niños especiales, que se esconden de la sociedad por sus diferencias, algo que no termina de ser explotado por Burton y que sí ocurre con un hilarante Samuel L. Jackson en el papel de majareta villano. Se agradece la presencia de un Rupert Everett como ornitólogo y de una Judi Dench cuya aparición es decisoria cuando las cosas se complican.


El inmensurable talento de Eva Green, que nunca volvió a ser tan aprovechado como en la prodigiosa 'Soñadores' de Bertolucci, contrasta con un protagonista que poco puede lucirse frente a una niña con la boca de una piraña en la nuca, un joven posesivo que da vida a las marionetas que construye o una pequeña que acelera el crecimiento de las plantas con sólo tocarlas. Hasta los gemelos con sacos en la cabeza brillan más que un descafeinado Butterfield. No le costará a los más fieles del director identificar a la protagonista de 'Alicia en el país de las maravillas' o al científico loco de 'Pesadilla antes de navidad' entre unos personajes cuyas excentricidades no obstaculizan un humor bien gestionado durante los 120 minutos de cinta.

La preciosista banda sonora se cierra en los créditos finales al ritmo de una exquisita 'Wish that you were here', interpretada por Florece + The Machine, al mismo tiempo que se proyectan las fotografías obtenidas en mercadillos y foros de intercambio que originaron la novela original. Plagada de bellísimos momentos puntuales, los cambios continuos de secuencia y el recorte de diálogos en busca de un mayor peso de la fotografía de Bruno Delbonnel gustará a unos más que a otros, al igual que un stop-motion agradable (el homenaje a los esqueletos del prestigioso técnico en efectos especiales Ray Harryhausen es plausible) hasta que los momentos de acción se acaban alargando hasta el exceso en un desenlace más confuso por su explicación que por su objetivo.

Los saltos en el tiempo, los monstruos con más fuerza que razón y la mansión escondida al mundo ordinario caracterizan una producción repleta de simbolismo y belleza, entretenida y llena de melancolía. Con el mensaje implícito de que hay heridas que nunca desaparecen del todo, Tim Burton entrega con 'El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares' una aventura sobre la memoria que recuerda que la vida es una combustión o apenas nada.


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