viernes, 18 de noviembre de 2016

Una cena con Carmen

EXTRA!

Los viernes son, sin duda, la puerta abierta al ocio y el buen humor tras una semana repleta de tareas. Una propuesta original para celebrar el fin de semana es sumergirse en una cena cantada cerca del mítico Teatro Real de Madrid. Para los amantes de la música y la gastronomía, El Café de la Ópera ofrece cada viernes (entre las 21.30 y las 00.00 h.) una velada con buenos cantantes líricos y vino fino que recorren la ópera por antonomasia del compositor George Bizet, 'Carmen'.

Si bien la indumentaria de los cantantes pudiera ser más espectacular, apenas se pueden hacer objeciones de las gloriosas voces que brillan en el comedor preparado para la ocasión. La potencia del torero y barítono Alberto Arrabal como Escamillo, pretendiente de Carmen, acapara la atención de los comensales que dejan el bocado para más tarde. Por su parte, la gitana embaucadora en la que se introduce Anna Moroz cubre con expresividad la tesitura de mezzosoprano dramática, mientras que Carlos Silva como el cabo don José pone la nota aguda con un bonito timbre de tenor.

La sucesión de los platos es impecable y el servicio de mesa roza la perfección, pero es justo admitir que detrás de nombres como bacalao con tomate al estilo de Triana o crema de potaje de espinacas y garbanzos con gambas salteadas se esconden preparaciones ricas pero descuidadas en la presentación. Aunque la materia prima sea de buena calidad, la experiencia sería mejor si los platos se vistieran con un poco más de gracia. Sobre todo si se van a pagar 55 euros por comensal.


Honrosa excepción la del postre, una torrija con helado de Jerez que pone el broche de oro a una experiencia en la que la selección de las piezas más brillantes de 'Carmen' se intercala con la narración de hechos históricos en torno a la ópera. Es difícil encajar que su estreno en París supusiera un fracaso absoluto y que el compositor francés falleciera sin conocer el éxito de una de las piezas más representadas del repertorio operístico en todo el mundo.

Lo que empieza como un acto solemne se acaba transformando en una experiencia distendida que favorece el relax y el goce del comensal. A ello contribuye la acertada selección de vinos andaluces que empieza con un Manzanilla La Guita y concluye con un Alvear Pedro Ximénez 1927. Cena y espectáculo se funden en uno gracias a la coordinación del equipo del restaurante y su amabilidad. El destino de Carmen no será tan agradable, pero asistir a la cena es una oportunidad para conocer las aventuras de la gitana por excelencia, siempre rodeada de adivinas, bandoleros y un puñado de pretendientes.

Pese a que Bizet jamás pisó Sevilla, como tampoco lo hizo Debussy con Granada antes de componer 'La soirée dans Grenade', la estampa decimonónica de sociedad pícara, flamenco y gitanas cigarreras que tomó prestada del escritor Prosper Merimée se ha convertido en un estereotipo que convive en nuestros días. Asistir a la cena cantada del Café de la Ópera, en el número 6 de la calle Arrieta, es una buena opción para saludar a uno de los grandes clásicos de la ópera al tiempo que se disfruta de una cena rica y variada.


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