viernes, 23 de diciembre de 2016

Auténtica street food asiática

EXTRA! 

Asia en el paladar. Así podría definirse la experiencia del comensal que decide cruzar las puertas de Tuk Tuk y dejarse llevar por la street food asiática que nació a partir de las aventuras del empresario británico Ricardo Alexander en países como India, Tailandia y Filipinas. Tras experimentar recreando sabores que hoy en día son tendencia en lugares como los mencionados, el inglés apostó por una idea que en estos momentos cuenta con cuatro locales en los barrios de Chueca, Chamberí, Chamartín y Salamanca, además de un puesto en el Mercado de Vallehermoso y un food truck que se instala en imponentes eventos.

Los restaurantes, llenos de un rojo que habla de riesgo y diversión, incluyen carteles que cuelgan de sus paredes, añadiendo un toque callejero que define la esencia de un proyecto nacido entre puestos asiáticos y un proceso creativo que aún continúa, con platos que se preparan fuera de carta. Un buen número de mesas de diferentes capacidades configuran el local que nosotros visitamos, en Alcalá, 167.

Cerca de 30 opciones definen la oferta culinaria de Tuk Tuk, que distingue entre multitud de cuencos de arroz al estilo asiático, ensaladas, sopas, noodles, curries y platos de carne. Se agradece la indicación clara de los diferentes grados de picante en cada receta, algo que evita sorpresas a los más sensibles. Ni los vegetarianos ni los intolerantes tendrán problema alguno para disfrutar de la cocina del espacio, con una tabla de alérgenos que se ofrece en la misma carta y que se encuentra en la propia web de la compañía.

Con una mayoría de especialidades tailandesas, el mismo equipo aconseja comenzar con platos como las jugosas brochetas de pollo marinadas con cúrcuma, jengibre y leche de coco Malaysian Satay, que llegan a la mesa servidas con salsa de cacahuete y un delicioso sabor, resultado del juego de contrastes. Quienes quieran arrancar de forma más ligera encontrarán un buen aliado en la magistral ensalada de mango y pepino, tan fresca como abundante en su ración. Y es que los tamaños, en Tuk Tuk, no son un problema.


Entre sus rice bowl sobresale el de estofado de ternera con cúrcuma, cilantro, jengibre, ajo y salsa picante aromatizada con canela y citronela, el bautizado Indonesian Rendang, que tiene el honor de ser el plato más picante de la carta, algo que no le aleja de tener un buen número de aficionados que disfrutan de los sabores más intensos. Su mezcla de aromas es fascinante. El curry verde picante conquista – bien con pollo o con tofu – gracias a una sinfonía perfecta que conforman la albahaca, la berenjena, el cilantro, el azúcar de palma y la leche de coco. Todo ello bajo el nombre de Gaeng Keaw Wan.

Carnes como el cerdo asado, previamente marinado con especias del sudeste asiático que le dan un sabor agridulce y picante, con envoltura caramelizada, son un acierto. El plato barbacoa para compartir o las brochetas de cerdo o pollo bien merecen una segunda visita si la elección de platos hubiese ido por otros derroteros. Y si nos piden un consejo sobre qué noodles pedir, el salteado de fideos de trigo con pimientos rojos, pak choi, chalotas y salsa de soja dulce que componen el Pancit Canton se convierte en un tiro certero al centro de la diana.

En su carta líquida, la clásica cerveza Mahou y la exquisita Alhambra se combinan con dos importaciones: la china Tsingtao y la tailandesa Singha. El vino, Rioja o Rueda, se puede pedir en vasos o en botella. Se extraña, eso sí, alguna opción dulce con la que concluir una velada que, ya de por sí, deja un delicioso sabor de boca. Su servicio amabilísimo y un precio medio que ronda (por lo bajo) los 20 euros lo convierten en una opción esencial para los amantes de la comida asiática de altura, que además pueden pedir a domicilio con Deliveroo. Los grandes placeres, en ocasiones, llegan desde muy lejos.


Texto de David Molina.
Fotos: Sara Garzón.

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