jueves, 23 de marzo de 2017

El gigante asiático a los pies de Navarra

EXTRA!

En los últimos años han aflorado noticias a propósito del cambio climático. Un calentamiento global que, si no se frena a tiempo, desplegará un nuevo panorama de paisajes y cultivos a lo largo del planeta. España no se librará de esta batalla. Por eso resulta fundamental proteger y disfrutar del riquísimo paradigma climático de la península ibérica. Estas singulares características permiten que la prestigiosa Bodega Otazu sean los productores que más al norte embotellan vino tinto en este país.

El microclima de Otazu, influido por la sierras del Perdón y del Sarbil, con el río Arga como marco natural, se encuentra a tan solo ocho kilómetros de Pamplona, en Etxauri. Este bucólico entorno, unido al universo artístico que protegen las bodegas y la jugosa gastronomía de Navarra, sedujo al programa de viajes chino líder de audiencia, con más de 375 millones de espectadores, para protagonizar uno de sus divertidos episodios.

'The edge of the world' grabó el pasado mes de de marzo el primero de sus 10 capítulos en las bodegas norteñas, con Denominación de Origen Protegida Pago de Otazu. Las siguientes paradas descubrirán al público asiático otro destino nacional, Barcelona, para después recorrer lejanos y sugerentes rincones como Camboya, Jerusalén, la Antártida o el Gran Cañón del Colorado. El reputado chef guipuzcoano Koldo Rodero, cuyo restaurante, Rodero, ostenta una estrella Michelin y tres soles Repsol, diseñó el menú que se degustó en la exclusiva cena celebrada en los salones de la bodega, maridada con vinos de la zona.

Entre los comensales estuvo parte del equipo del programa, emitido a través del canal público Guangdong Radio and Television, que ya eligió a Otazu para la final de la versión china del popular programa de cocina 'Masterchef'. La fabulosa sinfonía de Rodero y su equipo comenzó con una coqueta sopa fría de remolacha y manzana, con merengues de cuajada y jengibre, combinada con el vino blanco Otazu Chardonnay 2016. Los acordes se intensificaron con uno de los platos mejor valorados, los espárragos blancos y verdes con pil pil de albahaca y berberechos, maridados con Otazu Rosado Merlot 2016.


El lenguado con meloso de alcaparras, setas y salvia estuvo acompañado con un exquisito Otazu Premium Cuvée 2009, instrumento que dirigió la melodía hacia territorios raramente transitados, pues no es habitual maridar un tinto con pescado. Esta vez, la pareja suscitó lágrimas de alegría. Las últimas notas fueron las más dulces. Bajo el nombre 'En busca de la trufa' se presentó un evocador postre de tierra de chocolate y mantequilla salada con helado de toffee, en la que escarbar y encontrar un tesoro de chocolate negro.

Pese a lo fabuloso de conectar los platos de Rodero con los caldos de la bodega, lo mejor fue la amabilidad y cercanía que el navarro demostró a lo largo de toda la grabación. Antes de la cena, los asiáticos se agolpaban alrededor de Rodero y del chef de la bodega, Javier Górriz, para husmear en el carro de la compra del supermercado E.Leclerc de Pamplona. Preguntando a los cocineros por las materias primas que iban a utilizar en el menú, el aceite de oliva virgen extra fue lo que más fascinación produjo entre los orientales.

Pero Otazu es mucho más que buenos vinos y alta gastronomía. Los entrantes con los que Górriz calentó a los comensales antes del gran festín no fueron menos exquisitos que el vasto legado artístico que acogen las paredes del espacio. El entusiasta director general de la bodega y miembro de la Fundación Museo Reina SofíaGuillermo Penso, demostró ser un anfitrión incansable. Al mínimo descuido aprovechaba para hablar sobre las obras que reúne la Fundación de arte Kablanc Otazu, entre las que se encuentran artistas contemporáneos de la talla de Ai Weiwei, Carlos Cruz-Diez, Xavier MascaróManolo Valdés.

El gigante asiático se asoma así a la gastronomía española y pellizca el corazón de Navarra para nadar entre los mejores caldos y nutrirse de buenas materias primas. Un programa de televisión que difundirá la cultura ibérica a un número de espectadores que multiplica por diez la población de España. En definitiva, una razón más para seguir creyendo en la gastronomía patria y cuidar el medioambiente y el clima que la hacen posible.


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